viernes, 24 de julio de 2026

Pico Aspe o Punta Esper y Aspe W. o Llena del Aspe ( Desde La Cleta )

Despuntando sobre la vertiente SW. del puerto de Somport ( 1632 m), una de las principales entradas a la Península de la Ruta Jacobea, se alza espectacular el macizo de Aspe. 

Dicho macizo toma el nombre del cercano Valle de Aspe, situado al N. de la cadena montañosa en territorio francés y que junto a los valles de Ossau y Baretous conforman el Alto Bearn.

El macizo de Aspe está conformado por un conjunto de altivas cumbres con una altitud media de 2500 metros y entre las que destacaríamos de Este a Oeste: El Pico de la Garganta de Borau ( 2566 m ), El Sombrero ( 2652 m ), Aspe ( 2640 m ), la Llena de la Garganta ( 2597 m ) y la Llena del Bozo ( 2559 m ).

La cumbre principal, además de ser la de mayor altitud y la que da nombre al macizo, es el Aspe ( 2640 m ), una de las cimas más emblemáticas del Pirineo occidental.

El Aspe ( 2640 m ) se eleva majestuoso más de 1000 metros por encima de la Estación de Esquí de Candanchú ( 1557 m ), pionera en el deporte del esquí y que fue inaugurada en el año 1928, convirtiéndose en la primera estación de la Península.

A pesar de su fiero aspecto, el Aspe ( 2640 m ) es una montaña que en verano apenas ofrece dificultades técnicas reseñables pero en invierno, una vez cubierta del manto nivoso, la cosa cambia por completo, convirtiéndose en una montaña en la que habrá que extremar las precauciones si queremos alcanzar su cima, sobre todo desde su vertiente septentrional.

Los puntos de partida habitualmente utilizados por los montañeros que buscan alcanzar tan emblemática cumbre son dos: Desde la vertiente meridional, la ruta más sencilla y “ cómoda “ se inicia en el parking de La Cleta ( 1462 m ), pequeño aparcamiento enclavado al final de la estrecha carretera asfaltada que nace en la localidad de Aisa ( 1032 m ), al que también podremos acceder desde Puente la Reina de Jaca ( 650 m ), tras pasar por Jasa ( 944 m ).

Candanchú ( 1530 m ), enclavado bajo la vertiente septentrional del macizo, es otro de los puntos de partida “ clásicos “ para los itinerarios que se encaminan al Aspe ( 2640 m ), una ruta más “ exigente “ pero que en condiciones “ normales “ tampoco ofrece dificultades reseñables.

La última vez que ascendí el Aspe ( 2640 m ) lo hice desde este último punto de partida mencionado y acompañado de mi hijo Oscar. Ver: “ Pico Aspe-Llena del Aspe o Aspe W.-El Tobazo-Monte Tobazo ( Desde Candanchú por el Paso de la Garganta de Aspe y descenso por la Brecha del Aspe ) “.

Esta vez, acompañado de mi hijo Unai, me acerco al paraje de La Cleta ( 1462 m ) buscando “ rememorar “ otras visitas realizadas desde este bucólico enclave.

En el itinerario que nos ocupa, a pesar de ser relativamente corto, deberemos tener en cuenta el desnivel a superar y el “ incómodo “ terreno kárstico a atravesar, una ruta “ clásica y fácil “ aunque pudiera resultar “ pesada “ para la gente poco acostumbrada a moverse por este tipo de terreno. Esta es mi propuesta, espero que la disfrutéis.

 

Resumen del Itinerario

 

Estacionaremos nuestro vehículo en el paraje de La Cleta ( 1462 m ), enclave en el que “ muere “ la carreterita asfaltada que nace en la localidad de Aisa ( 1032 m ) y al que también podremos acceder desde Puente la Reina de Jaca ( 650 m ) tras pasar por Jasa ( 944 m ).

Comenzamos a caminar en dirección al portillo que da acceso a una amplia pista, por la que alcanzaremos en breve a los Llanos de Napazal. Al adentrarnos en este extenso valle abandonaremos la mencionada pista para, a la altura de un poste indicador, descender por la derecha ( NE ) buscando atravesar el cauce del río Iguer.

Salvado este, continuaremos por el notorio y balizado sendero que remonta en paulatino ascenso hasta que, tras dejar a nuestro paso un abrevadero “ sin agua “, nos sitúa bajo unos enormes “ paredones “.

Evitaremos estos por la derecha ( NE ) mientras nos encaminamos hacia un estratégico “ paso “ que se abre en la roca, el que superaremos sin dificultad reseñable para continuar ganando altura.

El sendero, en todo momento muy marcado en el terreno, acentúa paulatinamente su inclinación para terminar alcanzando el paraje de Las Llanas ( 2200 m ), punto a partir del cual nos adentraremos en un “ incómodo “ tramo de karst.

Superado este, el sendero vuelve a dibujarse notorio en la herbosa ladera, por la que seguiremos ganando altura mientras buscamos superar una pequeña y sencilla “ chimenea “. Por encima de esta la senda acentuará más si cabe su pendiente mientras continúa remontando bajo la vertiente meridional del Aspe W. o Llena del Aspe ( 2599 m ), hacia cuya cima no dudamos en desviarnos.

Tras corta visita descenderemos hacia la cercana Brecha del Aspe ( 2581 m ), “ colladito “ desde el que, en corto aunque acusado ascenso, alcanzaremos la cumbre del Aspe ( 2640 m ).

Las fotos de rigor y volvemos a descender hasta la Brecha del Aspe ( 2581 m ), desde la que retomaremos el sendero utilizado en el ascenso y por el que, “ repitiendo “ la ruta de subida, retornaremos al punto de partida, La Cleta ( 1462 m ).

       

Datos del Itinerario

 

Desnivel: 1134 m

Tiempo: De 5 h a 6 h

Distancia: 9´69 km

Inicio: La Cleta ( Huesca )     

Fecha de realización: Julio 2026

Época recomendada: Verano y Otoño 

Cimas: Aspe W. o Llena de Aspe ( 2599 m ); Aspe o Punta Esper ( 2640 m )           

 

Descripción del Itinerario

 

Este corto itinerario da comienzo en el paraje de La Cleta ( 1462 m ), enclave que alcanzaremos por la estrecha y sinuosa “ carreterita “ asfaltada que nace en la localidad de Aisa ( 1032 m ), al que también podremos acceder desde Puente la Reina de Jaca ( 650 m ) tras pasar por Jasa ( 944 m ).

La mencionada vía, tras 8 kilómetros de tortuoso discurrir, “ muere “ en el citado lugar, donde podremos estacionar nuestro vehículo en el amplio arcén que se extiende a su vera.

Comenzaremos a caminar en ascenso hacia un cercano portillo ( 1482 m ), el que deberemos atravesar dejando a nuestro paso un poste indicador y varios paneles informativos mientras continuamos por la amplia pista que da acceso a los Llanos de Napazal.

Iniciamos una cómoda subida y no tardamos en “ tropezar “ con un primer cruce ( 1500 m ), lugar en el que destaca el poste indicador que señaliza el estrecho pero notorio sendero que nace por la derecha ( E ) en dirección a las Pozas del río Estarrún. Haciendo caso omiso a este, continuaremos de frente ( NE ) caminando en todo momento por la pista, la que en breve se torna cementada para acentuar su pendiente notablemente.

Tras un corto aunque brutal ascenso la mencionada pista pierde inclinación y pasa nuevamente a ser de tierra, momento a partir del cual discurriremos sin apenas pendiente sobre el cauce del río Iguer, el cual fluye a nuestra derecha ( E ).

Rápidamente alcanzaremos la entrada a los Llanos de Napazal, lugar en el que, “ escondido “ a nuestra izquierda ( W ) y ligeramente distanciado de la pista, dejaremos a nuestro paso el Refugio de las Saleras ( 1566 m ).

En este punto ( 1547 m ), a la orilla de la pista, aparece el poste indicador que señaliza el lugar en el que deberemos abandonar la pista para tomar la señalizada senda que desciende por la derecha ( NE ) para atravesar el cauce del río Iguer. Salvaremos este sin dificultad reseñable para continuar por el notorio sendero que nace por la vertiente contraria.

La senda, muy marcada en la ladera y señalizada con las balizas “ verdiblancas “ de la Senda SL-HU 105, inicia un tendido ascenso por terreno despejado mientras busca alcanzar la parte alta de la herbosa loma. Remontamos por esta y no tardamos en toparnos con un nuevo cruce ( 1609 m ), el que aparece señalizado con un poste indicador y punto en el que obviaremos el sendero que cruza perpendicularmente mientras seguimos ganamos altura de frente ( N ).

Ascenderemos por lo alto de la loma y por terreno despejado aunque en cortos tramos la abandonamos para discurrir por su izquierda ( W ) junto al linde del pequeño bosquete de pinos que dejaremos a nuestro paso.

No tardaremos en alcanzar nuevamente la parte alta de la loma, punto en el que volvemos  a “ tropezar “ con un nuevo poste indicador. Este señaliza otra marcada bifurcación ( 1718 m ), lugar en el que haremos caso omiso al sendero que atraviesa perpendicularmente mientras continuamos remontando al frente ( N ).

La senda gana altura entre la vegetación de monte bajo que cubre la ladera para, en breve, volver a discurrir por terreno herboso, no tardando en dar alcance a un abrevadero ( 1834 m ) que no acostumbra a tener agua.

El sendero sigue por encima de este mientras busca encaminarse hacia la pared de roca que se eleva al frente ( N ), bajo la que continuaremos por la derecha ( E ) en dirección a un estratégico “ paso “ ( 1936 m ).

La senda lo atraviesa sin dificultad reseñable para seguir dibujándose notoria en la ladera, la que paulatinamente se irá tornando más pedregosa. La pendiente se acentúa notablemente mientras zigzagueamos “ acompañados “ de los numerosos hitos que ayudan a no salirnos del camino.

Conforme ganamos altura la ladera dejará de ser herbosa para transformarse en un “ incómodo “ pedregal, por el que seguiremos ascendiendo mientras buscamos alcanzar el paraje de Las Llanas o As Planas ( 2200 m ).

A partir de este punto ( 2200 m ) nos adentramos en zona “ kárstica “, un tramo relativamente no muy largo que deberemos atravesar siguiendo los numerosos hitos que balizan el camino menos “ incómodo “.

Sin excesivas dificultades dejaremos atrás el tramo de karst para continuar ganando altura por la “ lengua “ de hierba que se abre entre el roquedo. La senda se dibuja en todo momento perfectamente notoria, además de escrupulosamente balizada con hitos, mientras busca alcanzar la base de una pequeña “ chimenea “, la que superaremos sin dificultad reseñable.

Una vez dejada esta atrás, el sendero evita encaminarse hacia el Paso de la Garganta de Aspe ( 2427 m ), que se abre a nuestra izquierda ( W ) bajo la Llena de la Garganta ( 2597 m ), mientras remonta en fuerte pendiente por la empinada ladera meridional del Aspe W. o Llena del Aspe ( 2599 m ).

Escrupulosamente balizada con numerosos hitos, la senda nos encamina hacia la Brecha del Aspe ( 2581 m ) aunque antes de alcanzarla, sin camino definido y cuando lo veamos conveniente, nos desviaremos por la izquierda ( N ) con la intención de dar alcance a la cima del Aspe W. o Llena del Aspe ( 2599 m ), en la que desembocaremos “ cómodamente “ tras corto aunque acusado ascenso. Un hito la señaliza. Bella y abierta panorámica, algo limitada hacia su vertiente oriental que aparece “ cerrada “ por el Aspe ( 2640 m ).

Un rápido descenso nos devuelve a la notoria senda por la que veníamos ascendiendo hacia la Brecha del Aspe ( 2581 m ), collado en el que, ahora sí, desembocaremos de inmediato. Por la vertiente opuesta a la que nosotros hemos utilizado para nuestro ascenso se dibuja el empinado corredor que, en una anterior ocasión, empleamos para nuestro descenso hacia Candanchú ( 1530 m ).

Atravesamos la mencionada Brecha ( 2581 m ) para continuar remontando entre rocas, en todo momento acompañados de numerosos hitos. Junto a estos alcanzaremos el herboso tramo final que nos permitirá un “ cómodo “ acceso a la cima del Aspe o Punta Esper ( 2640 m ). Un vértice geodésico, bajo el que actualmente aparece una piedra tallada, y un buzón, junto al que destaca una piedra con el nombre “ escrito “, la señalizan. A su lado aparece una placa “ obituaria “. Espectacular panorámica hacia todas las vertientes.

Regresamos a la Brecha del Aspe ( 2581 m ) por el sendero utilizado en el ascenso, la que volveremos a atravesar para continuar perdiendo altura por la misma senda que empleamos a nuestra subida.

Ahora “ destreparemos “  la pequeña “ chimenea “ superada con “ comodidad “ en el ascenso, cruzaremos el “ incómodo “ tramo de karst y dejaremos atrás el estratégico “ paso “ ( 1936 m ) que nos devolverá a las herbosas laderas por las que, tras cruzar el cauce del río Iguer, terminaremos desembocando en los Llanos de Napazal.

Volvemos a alcanzar la amplia pista que también utilizamos a nuestro ascenso, la que rápidamente nos devolverá al paraje de La Cleta ( 1462 m ), inicio y final de este corto  itinerario.


Track del Itinerario   


Fotos del Itinerario


Estacionaremos nuestro vehículo al final de la carreterita asfaltada que, desde Aísa, alcanza el paraje de La Cleta. Hoy me acompaña mi hijo Unai

Comenzamos a caminar por la estrecha carretera que " muere " en este paraje de La Cleta, habitualmente muy concurrido

El estrecho carretil asfaltado por el que hemos alcanzado el paraje de La Cleta " muere " a la altura de un portillo, junto al que se transforma en pista. Varios paneles informativos y un poste indicador destacan en el lugar

Detalle de uno de los paneles informativos enclavados en el paraje de La Cleta

Detalle del poste indicador enclavado en el paraje de La Cleta

Detalle de otro de los paneles informativos enclavados en el paraje de La Cleta

Atravesado el portillo enclavado en el paraje de La Cleta continuaremos caminando por la amplia pista 

La pista por la que caminamos alcanza en breve un cruce, lugar en el que destaca un poste indicador y punto en el que haremos caso omiso al sendero que nace por la derecha para dar acceso a las Pozas del río Estarrún. Seguimos de frente

Detalle del poste indicador enclavado en el cruce que hemos dejado a nuestro paso

La pista por la que caminamos pasa a ser hormigonada, señal inequívoca de que va a acentuar su inclinación

La pendiente de la pista se acentúa notablemente

La pista por la que ascendemos alcanza en breve los Llanos de Napazal, por los que discurre el río Iguer y sobre los que despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ) y Llena de la Garganta ( dcha )

El río Iguer cae en forma de cascada

Nuestra pista ha perdido pendiente, lo que nos permite un plácido discurrir. Unas marcas de pintura ( izda ) de color verde y blanco del sendero SL-HU 105 ( Ruta del Puerto de Aísa ) destacan a la orilla de la pista

La pequeña y bonita cascada por la que cae el río Iguer queda por debajo de nuestro camino 

Al adentrarnos en los Llanos de Napazal, a la altura de un panel informativo y de un poste indicador, abandonaremos la amplia pista para tomar el sendero que desciende por la derecha buscando atravesar el cauce del río Iguer

Detalle del poste indicador junto al que abandonaremos la pista para atravesar el río Iguer

Atravesamos el cauce del río Iguer para continuar por el notorio sendero que nace al frente

La senda, muy notoria, remonta entre pinos

El estrecho pero marcado sendero discurre en tendido ascenso

Las balizas del sendero SL-HU 105 aparecen a la orilla de la senda por la que vamos ganando altura

Desde nuestro sendero echamos una mirada atrás hacia el Refugio de las Saleras ( centro ), el que asoma sobre el punto en el que hemos abandonado la pista para atravesar el cauce del río Iguer

Refugio de las Saleras

Bajo nuestro sendero se extienden los Llanos de Napazal

Mientras ganamos altura damos vista al Aspe ( izda ), al Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) 

Alcanzamos una nueva bifurcación, lugar en el que destaca un poste indicador y punto en el que haremos caso omiso a la senda que cruza perpendicularmente mientras seguimos ascendiendo al frente ( centro )

Poste indicador señalizando la bifurcación, sobre la que  despuntan Aspe ( izda ), el Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) 

Detalle del poste indicador enclavado en la bifurcación, tras el que asoma la Punta Magdalena ( dcha )

Sobre la senda por la que ascendemos despuntan la Llena del Bozo ( izda ), la Llena de la Garganta ( centro ) y el Aspe ( dcha ) 

El sendero parece querer difuminarse en la herbosa ladera mientras acentúa paulatinamente su inclinación

El sendero ha vuelto a ganar notoriedad y alcanza lo alto de la loma, por la que continuaremos remontando hacia la izquierda. Aspe ( izda ), el Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) despuntan tras mi hijo Unai

Las marcas " verdiblancas " ( izda ) nos invitan a continuar remontando por el notorio sendero que se dibuja junto al borde del arbolado

La senda acentúa notablemente su pendiente mientras gana altura por la herbosa ladera

El sendero busca alcanzar un nuevo poste indicador, el que señaliza un nuevo cruce

Detalle del poste indicador enclavado en el cruce

Detalle del poste indicador enclavado en el cruce

La " estilizada " silueta del Pico de la Garganta de Borau ( izda ), Mallos de Lecherines ( a su derecha ) y el Pico Rigüelo ( centro ) despuntan tras mi hijo Unai

La Punta Magdalena asoma cercana

Desde la senda por la que ascendemos damos vista al Bisaurín ( centro ), cubierto tímidamente por las nubes  

El marcado sendero se adentra entre vegetación de monte bajo mientras acentúa notablemente su pendiente

La inclinación del sendero decrece paulatinamente, lo que nos permite un ligero " respiro "

Un grupo de vacas pasta plácidamente a la orilla de nuestro sendero

Desde la senda por la que remontamos echamos una mirada atrás hacia el valle

Nuestra senda alcanza un abrevadero

El abrevadero ( sin agua ) que hemos alcanzado queda a la orilla de nuestro sendero

Sobre nuestras cabezas destacan enormes " paredones ", los que buscaremos evitar por la derecha

La senda discurre bajo los " paredones " ( izda ) mientras busca alcanzar un estratégico " paso " ( centro )

Nuestro sendero atraviesa el " estratégico " paso que nos va a permitir continuar remontando " cómodamente " hacia la cima del Aspe

Dejado atrás el " estratégico " paso la senda continúa ganando altura plácidamente 

El notorio sendero se dibuja muy marcado en la ladera

De nuevo la senda acentúa notablemente su pendiente

Mi hijo Unai asciende por la ladera siguiendo el " serpenteante " trazado de la senda

El sendero, muy pedregoso, se dibuja notorio en la ladera

La herbosa ladera paulatinamente se va cubriendo de piedras

Conforme ascendemos volvemos a mirar atrás hacia el valle, sobre el que despunta en primer término la Punta Magdalena ( izda )

La ladera definitivamente se cubre de rocas, entre las que se dibuja perfectamente la senda por la que remontamos

Los hitos ( dcha ) señalizan el sendero que continúa ganando altura en acusado ascenso

Alcanzamos el paraje de Las Llanas, discreto " colladito " a partir del cual nos adentramos en el karst 

La senda pierde ligeramente altura para adentrarse en el karst

Nos adentramos en el karst para atravesarlo siguiendo los hitos

Son numerosos los hitos que señalizan el sendero que atraviesa el karst

El Pico de la Garganta de Borau ( dcha ) despunta sobre el karst que estamos atravesando

Buscamos salir del karst mientras que el Aspe ( centro ) despunta sobre nuestras cabezas 

El sendero, aprovechando los tramos menos pedregosos, busca abandonar el karst

Siguiendo los numerosos hitos buscaremos abandonar el karst en dirección a una " lengua " de hierba

Los numerosos hitos terminan por " sacarnos " del karst

El notorio sendero se dibuja muy marcado en la herbosa ladera

La Llena de la Garganta ( centro ) despunta sobre nuestras cabezas mientras atravesamos un tendido tramo de roquedo

De nuevo nos adentramos en una herbosa pradera

El sendero vuelve a acentuar su inclinación notablemente

El notorio sendero " zigzaguea " por la herbosa ladera buscando alcanzar una pequeña " chimenea " ( centro ) 

Miramos hacia el Aspe, cuya cima ( izda ) asoma relativamente cercana

Alcanzamos la pequeña " chimenea " 

Nos adentramos en la pequeña " chimenea ", la que superaremos sin excesivas dificultades

La senda vuelve a dibujarse notoria en la herbosa pradera mientras que la Llena de la Garganta ( izda ) despunta en primer término

Nuevamente la inclinación de la pendiente se acentúa

En primer término se intuye la modesta " cimita " del Aspe Oeste o Llena del Aspe ( izda ), tras la que asoma la cumbre " principal " ( dcha )

Los hitos ( izda ) señalizan en todo momento nuestro sendero

Mientras ascendemos hacia el Aspe la rocosa " mole " de la Llena de la Garganta " roba " nuestras miradas

La senda gana altura en acusado ascenso por la herbosa ladera SW. del Aspe W. o Llena del Aspe

El sendero, perfectamente balizado con hitos, remonta por la pedregosa ladera meridional del Aspe W. o Llena del Aspe

Ganamos altura por la pedregosa ladera meridional del Aspe W. o Llena del Aspe

Hito junto al camino, desde el que damos vista a la cumbre del Aspe ( centro ) y junto al que abandonaremos el sendero que le da acceso para desviarnos primeramente hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe

En brutal pendiente ascendemos hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe

Mientras ascendemos hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe disfrutamos de una bella panorámica hacia la Llena de la Garganta, tras la que asoman la Llena del Bozo y, tras esta, Bisaurín

La cima del Aspe W. o Llena del Aspe destaca sobre nuestras cabezas

Últimos metros hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe, tras la que asoma la cima " principal "

Salida a la cima del Aspe W. o Llena del Aspe, en la que me espera mi hijo Unai y tras la que asoma el Midi d´Ossau ( izda )

Mi hijo Unai junto al hito cimero del Aspe W. o Llena del Aspe, tras el que despunta la cima " principal "

Desde la cima del Aspe W. o Llena del Aspe disfrutamos de una abierta panorámica hacia los valles franceses que aparecen cubiertos por la niebla, sobre los que despunta el Midi d´Ossau ( dcha )

A nuestros pies se extienden Candanchú y Astún, sobre las que despuntan el Midi d´Ossau ( centro ) y el Pico Anayet ( dcha )

Mi hijo Unai en la cima del Aspe W. o Llena del Aspe con Bisaurín ( izda ) y el Castillo d´Achert ( dcha ) a su espalda mientras que el Chinebral de Gamueta, Acherito, Petrechema, La Mesa de los Tres Reyes y Anie asoman en el horizonte

Iniciamos el descenso de la cumbre del Aspe W. o Llena del Aspe dando vista a la cima " principal "

Desde la cima del Aspe W. o Llena del Aspe buscaremos descender hacia la Brecha del Aspe, collado que se intuye en primer término

En nuestro descenso de la cumbre del Aspe W. o Llena del Aspe retomaremos nuevamente el marcado camino que anteriormente abandonamos para desviarnos hacia esta discreta " cimita "

La senda alcanza de inmediato la Brecha del Aspe, la que atravesaremos para continuar ascendiendo hacia la cima del Aspe

Bajo la vertiente septentrional de la Brecha del Aspe se " abre " el corredor que desciende hacia Candanchú, por el que desciende una pareja de montañeros

Desde la Brecha del Aspe iniciaremos el ascenso hacia la cumbre del mismo nombre, el Aspe

Los hitos señalizan el notorio sendero que, entre rocas, remonta sin darnos tregua camino de la cima del Aspe

Últimos metros hacia la cima del Aspe, en la que ya me espera mi hijo Unai

Junto a mi hijo Unai en la cima del Aspe, tras la que despunta la inconfundible silueta del Midi d´Ossau ( dcha )

Mi hijo Unai en la cima del Aspe

Desde la cima del Aspe damos vista a el Pico de la Garganta de Aisa, en primer término y prácticamente inapreciable bajo El Sombrero ( centro ), el Pico de la Garganta de Borau ( detrás ), y los Mallos de Lecherines ( dcha ). En el horizonte despunta Collarada ( centro )

Desde la cima del Aspe damos vista a Candanchú y Astún ( izda ), estaciones de esquí sobre las que asoma el Midi d´Ossau ( izda ). Anayet ( centro ) despunta en primer término mientras que un buen número de " tresmiles " se extiende en el horizonte  

El Pico Anayet y el Vértice de Anayet ( dcha ) destacan en primer término mientras que el Balaitous y las Frondellas ( centro ) despuntan en el horizonte

El inconfundible perfil del Pico Anayet ( centro ) roba nuestras miradas mientras que en el horizonte despuntan Palas ( izda ), Balaitous, Frondellas, Infiernos, Garmo Negro, Algas y Argualas ( dcha )

Abandonamos la cima del Aspe para iniciar el descenso por la ladera que nos permite dar vista al valle, sobre el que despunta Mesola ( dcha ) en primer término  

Desde la cima del Aspe descenderemos hacia la Brecha del Aspe ( centro-abajo ) 

Acompañados de los numerosos hitos descenderemos en brutal pendiente hacia la Brecha del Aspe ( abajo ), collado abierto bajo la cima ya visitada del Aspe W. o Llena del Aspe ( centro ) y por el que ya pasamos anteriormente

Atravesamos la Brecha del Aspe

Mientras atravesamos la Brecha del Aspe no podemos dejar de volver a mirar hacia el " corredor " que cae hacia Candanchú 

Atravesando la Brecha del Aspe buscaremos salvar el contrafuerte rocoso que nos va a permitir descendiendo

Contrafuerte rocoso a salvar tras atravesar la Brecha del Aspe

Mi hijo Unai salvando el contrafuerte rocoso

Una vez salvado el contrafuerte rocoso echamos una mirada atrás hacia la Brecha del Aspe, sobre la que destaca la cima del Aspe ( izda )

Salvada la Brecha del Aspe retomaremos el sendero que, discurriendo bajo la vertiente meridional del Aspe W., nos permite continuar descendiendo

El notorio sendero " serpentea " por la ladera del Aspe W. mientras que por debajo asoma la zona de karst que deberemos volver a atravesar

Mientras descendemos por la ladera del Aspe W. volvemos a mirar hacia la Llena de la Garganta

Una " lengua de hierba " nos permite continuar perdiendo altura de manera " cómoda "

La senda por la que descendemos parece encaminarnos hacia el Paso de la Garganta de Aspe ( dcha ), collado que terminaremos evitando mientras continuamos perdiendo altura por la izquierda 

En nuestro descenso hacia La Cleta nos cruzamos con numerosos montañeros que buscan alcanzar la cima del Aspe

Miramos atrás hacia las laderas del Aspe, muy concurridas a estas horas de la mañana

La ladera por la que descendemos parece perder inclinación paulatinamente

Son numerosos los hitos que señalizan la senda a seguir

Mi hijo Unai " destrepa " la pequeña " chimenea " superada a nuestro ascenso

Mirada atrás hacia la " chimenea " que acabamos de " destrepar "

Dejada atrás la pequeña " chimenea " continuaremos descendiendo por la marcada senda, en la que nos cruzamos con más montañeros que ascienden

Un grupo de montañeros busca superar la sencilla " chimenea "

Los hitos balizan escrupulosamente la senda a seguir

Un balizado " pasillo " herboso nos encamina hacia el karst

El notorio sendero aparece perfectamente balizado con hitos

La senda busca adentrarse en el karst

Descendemos hacia el karst

Volvemos a atravesar el tramo de karst ya superado a nuestro ascenso

Una notoria senda, en todo momento escrupulosamente balizada, se dibuja en el karst

Aunque algo " incómodo ", el tramo de karst resulta espectacular

La pedregosa aunque notoria senda nos permite atravesar el tramo de karst sin excesivas dificultades

En nuestro discurrir por el karst superaremos algunos tramos ciertamente " incómodos " 

Entre un " caos " de roca buscamos abandonar el karst

En el paraje de Las Llanas se intuye el discreto " colladito " ( centro ) que nos permitirá abandonar el karst

Una notoria senda alcanza el " colladito " por el que abandonaremos el karst

Abandonado el tramos de karst continuaremos perdiendo altura en acusado descenso por una pedregosa y " serpenteante " senda

Por debajo de la ladera por la que descendemos ya asoman los Llanos de Napazal, sobre los que despunta Mesola ( dcha )

La notoria senda continúa " zigzagueando " por la ladera

Paulatinamente la senda va dejando atrás la pedregosa ladera para abrirse paso por terreno más herboso

Nuestro sendero alcanza de nuevo el " estratégico " paso ya atravesado a nuestra subida 

La senda se dibuja notoria en la ya herbosa ladera

Un grupo de vacas pasta plácidamente a la orilla de la senda por la que descendemos

El notorio sendero nos permite un " cómodo " descenso por la herbosa ladera

Los Llanos de Napazal ( dcha ) se extienden bajo nuestro sendero

Otro gran grupo de vacas " descansa " en los Llanos de Napazal

Nuestra senda se dibuja muy marcada en la herbosa ladera

A nuestro paso queda uno de los postes indicadores junto a los que ya pasamos a la subida

Nuestro sendero alcanza un pequeño bosquete de pinos, sobre el que se dibuja notorio

La senda se adentra entre pinos, punto en el que gana entidad y pasa a transformarse en camino

El sendero se dibuja muy marcado en la parte alta de la loma por la que venimos descendiendo

Nuestra notoria senda busca alcanzar los Llanos de Napazal

Alcanzamos los Llanos de Napazal

Vacas en los Llanos de Napazal

Desde nuestro sendero divisamos el ya cercano Refugio de las Saleras

La senda desciende buscando atravesar el cauce del río Iguer

Cruzamos el cauce del río Iguer

Sobre el cauce del río Iguer despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ) y Llena de la Garganta ( dcha )

Una vez atravesado el cauce del río Iguer, a la altura de una panel informativo y un poste indicador, alcanzamos la amplia pista que, desde La Cleta, da acceso a los Llanos de Napazal 

Una vez alcanzada la amplia pista continuaremos descendiendo por esta hacia la izquierda ( centro en la foto )

Desde la pista echamos una última mirada hacia el río Iguer, sobre el que despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ), Llena de la Garganta y Aspe ( dcha )

Otra mirada hacia la llena de la Garganta ( izda ), el Aspe, al Pico de la Garganta de Borau y el Pico Rigüelo ( dcha ) 

La amplia pista nos permite perder altura con " comodidad "

Última mirada hacia el Aspe ( centro )

El tramo cementado de pista nos permite perder altura en " brutal " descenso

Volvemos a dejar a nuestro paso el poste indicador que señaliza el desvío hacia las Pozas del río Estarrún. Seguimos de frente por pista

Ya sin apenas pendiente la pista busca alcanzar el paraje de La Cleta

Alcanzamos el portillo que nos permite abandonar la pista para continuar por la estrecha carreterita

A estas horas del mediodía el aparcamiento de La Cleta aparece muy concurrido

Entre los numerosos coches estacionados a orillas de la carretera en el paraje de La Cleta buscaremos encontrar el nuestro

 Final de la carreterita asfaltada que, desde Aísa, alcanza el paraje de La Cleta, inicio y final de este " corto " itinerario


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