Despuntando sobre la
vertiente SW. del puerto de Somport ( 1632 m), una de las principales entradas
a la Península de la Ruta Jacobea, se alza espectacular el macizo de
Aspe.
Dicho macizo toma el
nombre del cercano Valle de Aspe, situado al N. de la cadena montañosa en
territorio francés y que junto a los valles de Ossau y Baretous conforman el
Alto Bearn.
El macizo de Aspe está
conformado por un conjunto de altivas cumbres con una altitud media de 2500
metros y entre las que destacaríamos de Este a Oeste: El Pico de la Garganta de
Borau ( 2566 m ), El Sombrero ( 2652 m ), Aspe ( 2640 m ), la Llena de la
Garganta ( 2597 m ) y la Llena del Bozo ( 2559 m ).
La cumbre principal,
además de ser la de mayor altitud y la que da nombre al macizo, es el Aspe (
2640 m ), una de las cimas más emblemáticas del Pirineo occidental.
El Aspe ( 2640 m ) se
eleva majestuoso más de 1000 metros por encima de la Estación de Esquí de Candanchú
( 1557 m ), pionera en el deporte del esquí y que fue inaugurada en
el año 1928, convirtiéndose en la primera estación de la Península.
A pesar de su fiero
aspecto, el Aspe ( 2640 m ) es una montaña que en verano apenas ofrece
dificultades técnicas reseñables pero en invierno, una vez cubierta del
manto nivoso, la cosa cambia por completo, convirtiéndose en una montaña en la
que habrá que extremar las precauciones si queremos alcanzar su cima, sobre
todo desde su vertiente septentrional.
Los puntos de partida
habitualmente utilizados por los montañeros que buscan alcanzar tan emblemática
cumbre son dos: Desde la vertiente meridional, la ruta más sencilla y “ cómoda
“ se inicia en el parking de La Cleta ( 1462 m ), pequeño aparcamiento
enclavado al final de la estrecha carretera asfaltada que nace en la localidad
de Aisa ( 1032 m ), al que también podremos acceder desde Puente la Reina de
Jaca ( 650 m ), tras pasar por Jasa ( 944 m ).
Candanchú ( 1530 m ),
enclavado bajo la vertiente septentrional del macizo, es otro de los puntos de
partida “ clásicos “ para los itinerarios que se encaminan al Aspe ( 2640 m ),
una ruta más “ exigente “ pero que en condiciones “ normales “ tampoco ofrece
dificultades reseñables.
La última vez que
ascendí el Aspe ( 2640 m ) lo hice desde este último punto de partida
mencionado y acompañado de mi hijo Oscar. Ver: “ Pico Aspe-Llena del Aspe o Aspe W.-El Tobazo-Monte Tobazo ( Desde Candanchú por el Paso de la Garganta de Aspe y descenso por la Brecha del Aspe ) “.
Esta vez, acompañado de
mi hijo Unai, me acerco al paraje de La Cleta ( 1462 m ) buscando “ rememorar “
otras visitas realizadas desde este bucólico enclave.
En el itinerario que
nos ocupa, a pesar de ser relativamente corto, deberemos tener en cuenta el
desnivel a superar y el “ incómodo “ terreno kárstico a atravesar, una ruta “
clásica y fácil “ aunque pudiera resultar “ pesada “ para la gente poco
acostumbrada a moverse por este tipo de terreno. Esta es mi propuesta, espero
que la disfrutéis.
Resumen
del Itinerario
Estacionaremos nuestro
vehículo en el paraje de La Cleta ( 1462 m ), enclave en el que “ muere “ la
carreterita asfaltada que nace en la localidad de Aisa ( 1032 m ) y al que
también podremos acceder desde Puente la Reina de Jaca ( 650 m ) tras pasar por
Jasa ( 944 m ).
Comenzamos a caminar en
dirección al portillo que da acceso a una amplia pista, por la que alcanzaremos
en breve a los Llanos de Napazal. Al adentrarnos en este extenso valle
abandonaremos la mencionada pista para, a la altura de un poste indicador,
descender por la derecha ( NE ) buscando atravesar el cauce del río Iguer.
Salvado este,
continuaremos por el notorio y balizado sendero que remonta en paulatino
ascenso hasta que, tras dejar a nuestro paso un abrevadero “ sin agua “, nos sitúa
bajo unos enormes “ paredones “.
Evitaremos estos por la
derecha ( NE ) mientras nos encaminamos hacia un estratégico “ paso “ que se
abre en la roca, el que superaremos sin dificultad reseñable para continuar
ganando altura.
El sendero, en todo momento
muy marcado en el terreno, acentúa paulatinamente su inclinación para terminar
alcanzando el paraje de Las Llanas ( 2200 m ), punto a partir del cual nos
adentraremos en un “ incómodo “ tramo de karst.
Superado este, el
sendero vuelve a dibujarse notorio en la herbosa ladera, por la que seguiremos
ganando altura mientras buscamos superar una pequeña y sencilla “ chimenea “.
Por encima de esta la senda acentuará más si cabe su pendiente mientras
continúa remontando bajo la vertiente meridional del Aspe W. o Llena del Aspe (
2599 m ), hacia cuya cima no dudamos en desviarnos.
Tras corta visita
descenderemos hacia la cercana Brecha del Aspe ( 2581 m ), “ colladito “ desde
el que, en corto aunque acusado ascenso, alcanzaremos la cumbre del Aspe ( 2640
m ).
Las fotos de rigor y
volvemos a descender hasta la Brecha del Aspe ( 2581 m ), desde la que
retomaremos el sendero utilizado en el ascenso y por el que, “ repitiendo “ la
ruta de subida, retornaremos al punto de partida, La Cleta ( 1462 m ).
Datos
del Itinerario
Desnivel:
1134 m
Tiempo:
De 5 h a 6 h
Distancia:
9´69
km
Inicio:
La Cleta ( Huesca )
Fecha
de realización: Julio 2026
Época
recomendada: Verano y Otoño
Cimas:
Aspe W. o Llena de Aspe ( 2599 m ); Aspe o Punta Esper ( 2640 m )
Descripción del
Itinerario
Este corto itinerario
da comienzo en el paraje de La Cleta ( 1462 m ), enclave que alcanzaremos por
la estrecha y sinuosa “ carreterita “ asfaltada que nace en la localidad de
Aisa ( 1032 m ), al que también podremos acceder desde Puente la Reina de Jaca
( 650 m ) tras pasar por Jasa ( 944 m ).
La mencionada vía, tras
8 kilómetros de tortuoso discurrir, “ muere “ en el citado lugar, donde
podremos estacionar nuestro vehículo en el amplio arcén que se extiende a su vera.
Comenzaremos a caminar en
ascenso hacia un cercano portillo ( 1482 m ), el que deberemos atravesar
dejando a nuestro paso un poste indicador y varios paneles informativos
mientras continuamos por la amplia pista que da acceso a los Llanos de Napazal.
Iniciamos una cómoda
subida y no tardamos en “ tropezar “ con un primer cruce ( 1500 m ), lugar en
el que destaca el poste indicador que señaliza el estrecho pero notorio sendero
que nace por la derecha ( E ) en dirección a las Pozas del río Estarrún. Haciendo
caso omiso a este, continuaremos de frente ( NE ) caminando en todo momento por
la pista, la que en breve se torna cementada para acentuar su pendiente notablemente.
Tras un corto aunque
brutal ascenso la mencionada pista pierde inclinación y pasa nuevamente a ser
de tierra, momento a partir del cual discurriremos sin apenas pendiente sobre
el cauce del río Iguer, el cual fluye a nuestra derecha ( E ).
Rápidamente
alcanzaremos la entrada a los Llanos de Napazal, lugar en el que, “ escondido “
a nuestra izquierda ( W ) y ligeramente distanciado de la pista, dejaremos a
nuestro paso el Refugio de las Saleras ( 1566 m ).
En este punto ( 1547 m
), a la orilla de la pista, aparece el poste indicador que señaliza el lugar en
el que deberemos abandonar la pista para tomar la señalizada senda que
desciende por la derecha ( NE ) para atravesar el cauce del río Iguer.
Salvaremos este sin dificultad reseñable para continuar por el notorio sendero
que nace por la vertiente contraria.
La senda, muy marcada
en la ladera y señalizada con las balizas “ verdiblancas “ de la Senda SL-HU
105, inicia un tendido ascenso por terreno despejado mientras busca alcanzar la
parte alta de la herbosa loma. Remontamos por esta y no tardamos en toparnos
con un nuevo cruce ( 1609 m ), el que aparece señalizado con un poste indicador
y punto en el que obviaremos el sendero que cruza perpendicularmente mientras
seguimos ganamos altura de frente ( N ).
Ascenderemos por lo
alto de la loma y por terreno despejado aunque en cortos tramos la abandonamos
para discurrir por su izquierda ( W ) junto al linde del pequeño bosquete de
pinos que dejaremos a nuestro paso.
No tardaremos en
alcanzar nuevamente la parte alta de la loma, punto en el que volvemos a “ tropezar “ con un nuevo poste indicador.
Este señaliza otra marcada bifurcación ( 1718 m ), lugar en el que haremos caso
omiso al sendero que atraviesa perpendicularmente mientras continuamos
remontando al frente ( N ).
La senda gana altura
entre la vegetación de monte bajo que cubre la ladera para, en breve, volver a
discurrir por terreno herboso, no tardando en dar alcance a un abrevadero (
1834 m ) que no acostumbra a tener agua.
El sendero sigue por
encima de este mientras busca encaminarse hacia la pared de roca que se eleva
al frente ( N ), bajo la que continuaremos por la derecha ( E ) en dirección a
un estratégico “ paso “ ( 1936 m ).
La senda lo atraviesa sin
dificultad reseñable para seguir dibujándose notoria en la ladera, la que
paulatinamente se irá tornando más pedregosa. La pendiente se acentúa
notablemente mientras zigzagueamos “ acompañados “ de los numerosos hitos que
ayudan a no salirnos del camino.
Conforme ganamos altura
la ladera dejará de ser herbosa para transformarse en un “ incómodo “ pedregal,
por el que seguiremos ascendiendo mientras buscamos alcanzar el paraje de Las
Llanas o As Planas ( 2200 m ).
A partir de este punto
( 2200 m ) nos adentramos en zona “ kárstica “, un tramo relativamente no muy
largo que deberemos atravesar siguiendo los numerosos hitos que balizan el
camino menos “ incómodo “.
Sin excesivas
dificultades dejaremos atrás el tramo de karst para continuar ganando altura
por la “ lengua “ de hierba que se abre entre el roquedo. La senda se dibuja en
todo momento perfectamente notoria, además de escrupulosamente balizada con
hitos, mientras busca alcanzar la base de una pequeña “ chimenea “, la que superaremos
sin dificultad reseñable.
Una vez dejada esta
atrás, el sendero evita encaminarse hacia el Paso de la Garganta de Aspe ( 2427
m ), que se abre a nuestra izquierda ( W ) bajo la Llena de la Garganta ( 2597
m ), mientras remonta en fuerte pendiente por la empinada ladera meridional del
Aspe W. o Llena del Aspe ( 2599 m ).
Escrupulosamente
balizada con numerosos hitos, la senda nos encamina hacia la Brecha del Aspe (
2581 m ) aunque antes de alcanzarla, sin camino definido y cuando lo veamos
conveniente, nos desviaremos por la izquierda ( N ) con la intención de dar
alcance a la cima del Aspe W. o Llena del Aspe ( 2599 m ), en la que
desembocaremos “ cómodamente “ tras corto aunque acusado ascenso. Un hito la
señaliza. Bella y abierta panorámica, algo limitada hacia su vertiente oriental
que aparece “ cerrada “ por el Aspe ( 2640 m ).
Un rápido descenso nos
devuelve a la notoria senda por la que veníamos ascendiendo hacia la Brecha del
Aspe ( 2581 m ), collado en el que, ahora sí, desembocaremos de inmediato. Por
la vertiente opuesta a la que nosotros hemos utilizado para nuestro ascenso se
dibuja el empinado corredor que, en una anterior ocasión, empleamos para
nuestro descenso hacia Candanchú ( 1530 m ).
Atravesamos la
mencionada Brecha ( 2581 m ) para continuar remontando entre rocas, en todo
momento acompañados de numerosos hitos. Junto a estos alcanzaremos el herboso
tramo final que nos permitirá un “ cómodo “ acceso a la cima del Aspe o Punta Esper
( 2640 m ). Un vértice geodésico, bajo el que actualmente aparece una piedra
tallada, y un buzón, junto al que destaca una piedra con el nombre “ escrito “,
la señalizan. A su lado aparece una placa “ obituaria “. Espectacular
panorámica hacia todas las vertientes.
Regresamos a la Brecha
del Aspe ( 2581 m ) por el sendero utilizado en el ascenso, la que volveremos a
atravesar para continuar perdiendo altura por la misma senda que empleamos a
nuestra subida.
Ahora “ destreparemos “
la pequeña “ chimenea “ superada con “
comodidad “ en el ascenso, cruzaremos el “ incómodo “ tramo de karst y dejaremos
atrás el estratégico “ paso “ ( 1936 m ) que nos devolverá a las herbosas
laderas por las que, tras cruzar el cauce del río Iguer, terminaremos
desembocando en los Llanos de Napazal.
Volvemos a alcanzar la
amplia pista que también utilizamos a nuestro ascenso, la que rápidamente nos
devolverá al paraje de La Cleta ( 1462 m ), inicio y final de este corto itinerario.
Track del Itinerario
Fotos del Itinerario
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| Estacionaremos nuestro vehículo al final de la carreterita asfaltada que, desde Aísa, alcanza el paraje de La Cleta. Hoy me acompaña mi hijo Unai |
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| Comenzamos a caminar por la estrecha carretera que " muere " en este paraje de La Cleta, habitualmente muy concurrido |
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| El estrecho carretil asfaltado por el que hemos alcanzado el paraje de La Cleta " muere " a la altura de un portillo, junto al que se transforma en pista. Varios paneles informativos y un poste indicador destacan en el lugar |
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| Detalle de uno de los paneles informativos enclavados en el paraje de La Cleta |
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| Detalle del poste indicador enclavado en el paraje de La Cleta |
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| Detalle de otro de los paneles informativos enclavados en el paraje de La Cleta |
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| Atravesado el portillo enclavado en el paraje de La Cleta continuaremos caminando por la amplia pista |
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| La pista por la que caminamos alcanza en breve un cruce, lugar en el que destaca un poste indicador y punto en el que haremos caso omiso al sendero que nace por la derecha para dar acceso a las Pozas del río Estarrún. Seguimos de frente |
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| Detalle del poste indicador enclavado en el cruce que hemos dejado a nuestro paso |
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| La pista por la que caminamos pasa a ser hormigonada, señal inequívoca de que va a acentuar su inclinación |
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| La pendiente de la pista se acentúa notablemente |
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| La pista por la que ascendemos alcanza en breve los Llanos de Napazal, por los que discurre el río Iguer y sobre los que despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ) y Llena de la Garganta ( dcha ) |
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| El río Iguer cae en forma de cascada |
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| Nuestra pista ha perdido pendiente, lo que nos permite un plácido discurrir. Unas marcas de pintura ( izda ) de color verde y blanco del sendero SL-HU 105 ( Ruta del Puerto de Aísa ) destacan a la orilla de la pista |
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| La pequeña y bonita cascada por la que cae el río Iguer queda por debajo de nuestro camino |
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| Al adentrarnos en los Llanos de Napazal, a la altura de un panel informativo y de un poste indicador, abandonaremos la amplia pista para tomar el sendero que desciende por la derecha buscando atravesar el cauce del río Iguer |
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| Detalle del poste indicador junto al que abandonaremos la pista para atravesar el río Iguer |
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| Atravesamos el cauce del río Iguer para continuar por el notorio sendero que nace al frente |
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| La senda, muy notoria, remonta entre pinos |
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| El estrecho pero marcado sendero discurre en tendido ascenso |
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| Las balizas del sendero SL-HU 105 aparecen a la orilla de la senda por la que vamos ganando altura |
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| Desde nuestro sendero echamos una mirada atrás hacia el Refugio de las Saleras ( centro ), el que asoma sobre el punto en el que hemos abandonado la pista para atravesar el cauce del río Iguer |
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| Refugio de las Saleras |
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| Bajo nuestro sendero se extienden los Llanos de Napazal |
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| Mientras ganamos altura damos vista al Aspe ( izda ), al Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) |
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| Alcanzamos una nueva bifurcación, lugar en el que destaca un poste indicador y punto en el que haremos caso omiso a la senda que cruza perpendicularmente mientras seguimos ascendiendo al frente ( centro ) |
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| Poste indicador señalizando la bifurcación, sobre la que despuntan Aspe ( izda ), el Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) |
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| Detalle del poste indicador enclavado en la bifurcación, tras el que asoma la Punta Magdalena ( dcha ) |
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| Sobre la senda por la que ascendemos despuntan la Llena del Bozo ( izda ), la Llena de la Garganta ( centro ) y el Aspe ( dcha ) |
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| El sendero parece querer difuminarse en la herbosa ladera mientras acentúa paulatinamente su inclinación |
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| El sendero ha vuelto a ganar notoriedad y alcanza lo alto de la loma, por la que continuaremos remontando hacia la izquierda. Aspe ( izda ), el Pico de la Garganta de Borau ( centro ), Mallos de Lecherines y el Pico Rigüelo ( dcha ) despuntan tras mi hijo Unai |
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| Las marcas " verdiblancas " ( izda ) nos invitan a continuar remontando por el notorio sendero que se dibuja junto al borde del arbolado |
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| La senda acentúa notablemente su pendiente mientras gana altura por la herbosa ladera |
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| El sendero busca alcanzar un nuevo poste indicador, el que señaliza un nuevo cruce |
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| Detalle del poste indicador enclavado en el cruce |
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| Detalle del poste indicador enclavado en el cruce |
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La " estilizada " silueta del Pico de la Garganta de Borau ( izda ), Mallos de Lecherines ( a su derecha ) y el Pico Rigüelo ( centro ) despuntan tras mi hijo Unai
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| La Punta Magdalena asoma cercana |
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| Desde la senda por la que ascendemos damos vista al Bisaurín ( centro ), cubierto tímidamente por las nubes |
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| El marcado sendero se adentra entre vegetación de monte bajo mientras acentúa notablemente su pendiente |
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| La inclinación del sendero decrece paulatinamente, lo que nos permite un ligero " respiro " |
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| Un grupo de vacas pasta plácidamente a la orilla de nuestro sendero |
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| Desde la senda por la que remontamos echamos una mirada atrás hacia el valle |
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| Nuestra senda alcanza un abrevadero |
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| El abrevadero ( sin agua ) que hemos alcanzado queda a la orilla de nuestro sendero |
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| Sobre nuestras cabezas destacan enormes " paredones ", los que buscaremos evitar por la derecha |
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| La senda discurre bajo los " paredones " ( izda ) mientras busca alcanzar un estratégico " paso " ( centro ) |
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| Nuestro sendero atraviesa el " estratégico " paso que nos va a permitir continuar remontando " cómodamente " hacia la cima del Aspe |
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| Dejado atrás el " estratégico " paso la senda continúa ganando altura plácidamente |
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| El notorio sendero se dibuja muy marcado en la ladera |
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| De nuevo la senda acentúa notablemente su pendiente |
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| Mi hijo Unai asciende por la ladera siguiendo el " serpenteante " trazado de la senda |
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| El sendero, muy pedregoso, se dibuja notorio en la ladera |
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| La herbosa ladera paulatinamente se va cubriendo de piedras |
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| Conforme ascendemos volvemos a mirar atrás hacia el valle, sobre el que despunta en primer término la Punta Magdalena ( izda ) |
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| La ladera definitivamente se cubre de rocas, entre las que se dibuja perfectamente la senda por la que remontamos |
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| Los hitos ( dcha ) señalizan el sendero que continúa ganando altura en acusado ascenso |
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| Alcanzamos el paraje de Las Llanas, discreto " colladito " a partir del cual nos adentramos en el karst |
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| La senda pierde ligeramente altura para adentrarse en el karst |
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| Nos adentramos en el karst para atravesarlo siguiendo los hitos |
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| Son numerosos los hitos que señalizan el sendero que atraviesa el karst |
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| El Pico de la Garganta de Borau ( dcha ) despunta sobre el karst que estamos atravesando |
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| Buscamos salir del karst mientras que el Aspe ( centro ) despunta sobre nuestras cabezas |
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| El sendero, aprovechando los tramos menos pedregosos, busca abandonar el karst |
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| Siguiendo los numerosos hitos buscaremos abandonar el karst en dirección a una " lengua " de hierba |
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| Los numerosos hitos terminan por " sacarnos " del karst |
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| El notorio sendero se dibuja muy marcado en la herbosa ladera |
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| La Llena de la Garganta ( centro ) despunta sobre nuestras cabezas mientras atravesamos un tendido tramo de roquedo |
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| De nuevo nos adentramos en una herbosa pradera |
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| El sendero vuelve a acentuar su inclinación notablemente |
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| El notorio sendero " zigzaguea " por la herbosa ladera buscando alcanzar una pequeña " chimenea " ( centro ) |
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| Miramos hacia el Aspe, cuya cima ( izda ) asoma relativamente cercana |
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| Alcanzamos la pequeña " chimenea " |
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| Nos adentramos en la pequeña " chimenea ", la que superaremos sin excesivas dificultades |
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| La senda vuelve a dibujarse notoria en la herbosa pradera mientras que la Llena de la Garganta ( izda ) despunta en primer término |
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| Nuevamente la inclinación de la pendiente se acentúa |
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| En primer término se intuye la modesta " cimita " del Aspe Oeste o Llena del Aspe ( izda ), tras la que asoma la cumbre " principal " ( dcha ) |
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| Los hitos ( izda ) señalizan en todo momento nuestro sendero |
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| Mientras ascendemos hacia el Aspe la rocosa " mole " de la Llena de la Garganta " roba " nuestras miradas |
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| La senda gana altura en acusado ascenso por la herbosa ladera SW. del Aspe W. o Llena del Aspe |
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| El sendero, perfectamente balizado con hitos, remonta por la pedregosa ladera meridional del Aspe W. o Llena del Aspe |
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| Ganamos altura por la pedregosa ladera meridional del Aspe W. o Llena del Aspe |
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| Hito junto al camino, desde el que damos vista a la cumbre del Aspe ( centro ) y junto al que abandonaremos el sendero que le da acceso para desviarnos primeramente hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe |
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| En brutal pendiente ascendemos hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe |
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| Mientras ascendemos hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe disfrutamos de una bella panorámica hacia la Llena de la Garganta, tras la que asoman la Llena del Bozo y, tras esta, Bisaurín |
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| La cima del Aspe W. o Llena del Aspe destaca sobre nuestras cabezas |
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| Últimos metros hacia la cima del Aspe W. o Llena del Aspe, tras la que asoma la cima " principal " |
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| Salida a la cima del Aspe W. o Llena del Aspe, en la que me espera mi hijo Unai y tras la que asoma el Midi d´Ossau ( izda ) |
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| Mi hijo Unai junto al hito cimero del Aspe W. o Llena del Aspe, tras el que despunta la cima " principal " |
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| Desde la cima del Aspe W. o Llena del Aspe disfrutamos de una abierta panorámica hacia los valles franceses que aparecen cubiertos por la niebla, sobre los que despunta el Midi d´Ossau ( dcha ) |
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| A nuestros pies se extienden Candanchú y Astún, sobre las que despuntan el Midi d´Ossau ( centro ) y el Pico Anayet ( dcha ) |
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| Mi hijo Unai en la cima del Aspe W. o Llena del Aspe con Bisaurín ( izda ) y el Castillo d´Achert ( dcha ) a su espalda mientras que el Chinebral de Gamueta, Acherito, Petrechema, La Mesa de los Tres Reyes y Anie asoman en el horizonte |
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| Iniciamos el descenso de la cumbre del Aspe W. o Llena del Aspe dando vista a la cima " principal " |
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| Desde la cima del Aspe W. o Llena del Aspe buscaremos descender hacia la Brecha del Aspe, collado que se intuye en primer término |
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| En nuestro descenso de la cumbre del Aspe W. o Llena del Aspe retomaremos nuevamente el marcado camino que anteriormente abandonamos para desviarnos hacia esta discreta " cimita " |
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| La senda alcanza de inmediato la Brecha del Aspe, la que atravesaremos para continuar ascendiendo hacia la cima del Aspe |
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| Bajo la vertiente septentrional de la Brecha del Aspe se " abre " el corredor que desciende hacia Candanchú, por el que desciende una pareja de montañeros |
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| Desde la Brecha del Aspe iniciaremos el ascenso hacia la cumbre del mismo nombre, el Aspe |
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| Los hitos señalizan el notorio sendero que, entre rocas, remonta sin darnos tregua camino de la cima del Aspe |
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| Últimos metros hacia la cima del Aspe, en la que ya me espera mi hijo Unai |
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Junto a mi hijo Unai en la cima del Aspe, tras la que despunta la inconfundible silueta del Midi d´Ossau ( dcha )
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| Mi hijo Unai en la cima del Aspe |
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| Desde la cima del Aspe damos vista a el Pico de la Garganta de Aisa, en primer término y prácticamente inapreciable bajo El Sombrero ( centro ), el Pico de la Garganta de Borau ( detrás ), y los Mallos de Lecherines ( dcha ). En el horizonte despunta Collarada ( centro ) |
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| Desde la cima del Aspe damos vista a Candanchú y Astún ( izda ), estaciones de esquí sobre las que asoma el Midi d´Ossau ( izda ). Anayet ( centro ) despunta en primer término mientras que un buen número de " tresmiles " se extiende en el horizonte |
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| El Pico Anayet y el Vértice de Anayet ( dcha ) destacan en primer término mientras que el Balaitous y las Frondellas ( centro ) despuntan en el horizonte |
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| El inconfundible perfil del Pico Anayet ( centro ) roba nuestras miradas mientras que en el horizonte despuntan Palas ( izda ), Balaitous, Frondellas, Infiernos, Garmo Negro, Algas y Argualas ( dcha ) |
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| Abandonamos la cima del Aspe para iniciar el descenso por la ladera que nos permite dar vista al valle, sobre el que despunta Mesola ( dcha ) en primer término |
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| Desde la cima del Aspe descenderemos hacia la Brecha del Aspe ( centro-abajo ) |
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| Acompañados de los numerosos hitos descenderemos en brutal pendiente hacia la Brecha del Aspe ( abajo ), collado abierto bajo la cima ya visitada del Aspe W. o Llena del Aspe ( centro ) y por el que ya pasamos anteriormente |
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| Atravesamos la Brecha del Aspe |
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| Mientras atravesamos la Brecha del Aspe no podemos dejar de volver a mirar hacia el " corredor " que cae hacia Candanchú |
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| Atravesando la Brecha del Aspe buscaremos salvar el contrafuerte rocoso que nos va a permitir descendiendo |
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| Contrafuerte rocoso a salvar tras atravesar la Brecha del Aspe |
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| Mi hijo Unai salvando el contrafuerte rocoso |
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| Una vez salvado el contrafuerte rocoso echamos una mirada atrás hacia la Brecha del Aspe, sobre la que destaca la cima del Aspe ( izda ) |
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| Salvada la Brecha del Aspe retomaremos el sendero que, discurriendo bajo la vertiente meridional del Aspe W., nos permite continuar descendiendo |
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| El notorio sendero " serpentea " por la ladera del Aspe W. mientras que por debajo asoma la zona de karst que deberemos volver a atravesar |
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| Mientras descendemos por la ladera del Aspe W. volvemos a mirar hacia la Llena de la Garganta |
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| Una " lengua de hierba " nos permite continuar perdiendo altura de manera " cómoda " |
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| La senda por la que descendemos parece encaminarnos hacia el Paso de la Garganta de Aspe ( dcha ), collado que terminaremos evitando mientras continuamos perdiendo altura por la izquierda |
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| En nuestro descenso hacia La Cleta nos cruzamos con numerosos montañeros que buscan alcanzar la cima del Aspe |
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| Miramos atrás hacia las laderas del Aspe, muy concurridas a estas horas de la mañana |
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| La ladera por la que descendemos parece perder inclinación paulatinamente |
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| Son numerosos los hitos que señalizan la senda a seguir |
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| Mi hijo Unai " destrepa " la pequeña " chimenea " superada a nuestro ascenso |
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| Mirada atrás hacia la " chimenea " que acabamos de " destrepar " |
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| Dejada atrás la pequeña " chimenea " continuaremos descendiendo por la marcada senda, en la que nos cruzamos con más montañeros que ascienden |
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| Un grupo de montañeros busca superar la sencilla " chimenea " |
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| Los hitos balizan escrupulosamente la senda a seguir |
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| Un balizado " pasillo " herboso nos encamina hacia el karst |
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| El notorio sendero aparece perfectamente balizado con hitos |
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| La senda busca adentrarse en el karst |
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| Descendemos hacia el karst |
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| Volvemos a atravesar el tramo de karst ya superado a nuestro ascenso |
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| Una notoria senda, en todo momento escrupulosamente balizada, se dibuja en el karst |
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| Aunque algo " incómodo ", el tramo de karst resulta espectacular |
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| La pedregosa aunque notoria senda nos permite atravesar el tramo de karst sin excesivas dificultades |
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| En nuestro discurrir por el karst superaremos algunos tramos ciertamente " incómodos " |
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| Entre un " caos " de roca buscamos abandonar el karst |
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| En el paraje de Las Llanas se intuye el discreto " colladito " ( centro ) que nos permitirá abandonar el karst |
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| Una notoria senda alcanza el " colladito " por el que abandonaremos el karst |
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| Abandonado el tramos de karst continuaremos perdiendo altura en acusado descenso por una pedregosa y " serpenteante " senda |
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| Por debajo de la ladera por la que descendemos ya asoman los Llanos de Napazal, sobre los que despunta Mesola ( dcha ) |
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| La notoria senda continúa " zigzagueando " por la ladera |
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| Paulatinamente la senda va dejando atrás la pedregosa ladera para abrirse paso por terreno más herboso |
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| Nuestro sendero alcanza de nuevo el " estratégico " paso ya atravesado a nuestra subida |
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| La senda se dibuja notoria en la ya herbosa ladera |
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| Un grupo de vacas pasta plácidamente a la orilla de la senda por la que descendemos |
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| El notorio sendero nos permite un " cómodo " descenso por la herbosa ladera |
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| Los Llanos de Napazal ( dcha ) se extienden bajo nuestro sendero |
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| Otro gran grupo de vacas " descansa " en los Llanos de Napazal |
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| Nuestra senda se dibuja muy marcada en la herbosa ladera |
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| A nuestro paso queda uno de los postes indicadores junto a los que ya pasamos a la subida |
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| Nuestro sendero alcanza un pequeño bosquete de pinos, sobre el que se dibuja notorio |
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| La senda se adentra entre pinos, punto en el que gana entidad y pasa a transformarse en camino |
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| El sendero se dibuja muy marcado en la parte alta de la loma por la que venimos descendiendo |
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| Nuestra notoria senda busca alcanzar los Llanos de Napazal |
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| Alcanzamos los Llanos de Napazal |
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| Vacas en los Llanos de Napazal |
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| Desde nuestro sendero divisamos el ya cercano Refugio de las Saleras |
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| La senda desciende buscando atravesar el cauce del río Iguer |
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| Cruzamos el cauce del río Iguer |
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Sobre el cauce del río Iguer despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ) y Llena de la Garganta ( dcha )
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| Una vez atravesado el cauce del río Iguer, a la altura de una panel informativo y un poste indicador, alcanzamos la amplia pista que, desde La Cleta, da acceso a los Llanos de Napazal |
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| Una vez alcanzada la amplia pista continuaremos descendiendo por esta hacia la izquierda ( centro en la foto ) |
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| Desde la pista echamos una última mirada hacia el río Iguer, sobre el que despuntan la Punta Alta de Napazal ( izda ), Ruabe de Bernera, Olibón, Llena del Bozo ( centro ), Llena de la Garganta y Aspe ( dcha ) |
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| Otra mirada hacia la llena de la Garganta ( izda ), el Aspe, al Pico de la Garganta de Borau y el Pico Rigüelo ( dcha ) |
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| La amplia pista nos permite perder altura con " comodidad " |
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| Última mirada hacia el Aspe ( centro ) |
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| El tramo cementado de pista nos permite perder altura en " brutal " descenso |
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| Volvemos a dejar a nuestro paso el poste indicador que señaliza el desvío hacia las Pozas del río Estarrún. Seguimos de frente por pista |
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| Ya sin apenas pendiente la pista busca alcanzar el paraje de La Cleta |
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| Alcanzamos el portillo que nos permite abandonar la pista para continuar por la estrecha carreterita |
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| A estas horas del mediodía el aparcamiento de La Cleta aparece muy concurrido |
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| Entre los numerosos coches estacionados a orillas de la carretera en el paraje de La Cleta buscaremos encontrar el nuestro |
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| Final de la carreterita asfaltada que, desde Aísa, alcanza el paraje de La Cleta, inicio y final de este " corto " itinerario |
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