jueves, 29 de octubre de 2026

Errenaga Txiki-Errenaga-Pagota ( Desde la Casa Forestal o Guardetxe )

Enclavada en el extremo noroccidental de la provincia de Navarra, y compartiendo territorio con Guipuzcoa, la Sierra de Aralar cuenta con una extensión de 208 km², de los que aproximadamente algo más de la mitad pertenecen al “ reino navarro “.

Desde el 26 de Abril del año 1994 las aproximadamente 10971 ha. enclavadas en territorio guipuzcoano se convirtieron en el Parque Natural de Aralar. Esta extensión pertenece a los términos de Abaltzisketa, Amezketa, Ataun, Lazkao, Tolosa y a la Mancomunidad de Enirio-Aralar, creada esta última en el año 1412. Los principales accesos a la Sierra de Aralar desde Guipuzcoa son dos: el área de Ataun, accesible desde la carretera Lazkao/Puerto de Lizarrusti y centrada en torno al Centro de Acogida de Lizarrusti, y la carretera Ordizia-Alegía, desde la que se accede al conjunto Abaltzisketa-Larraiz y Amezketa-San Martín. 

La vertiente navarra de la Sierra de Aralar cuenta con una extensión de 12259 ha. pertenecientes a 11 términos municipales y 18 concejiles: Etxarri-Aranaz ( Lizarragabengoa ), Ergoiena ( Unanua y Lizarraga ), Arbizu, Lakunza, Arruazu, Huarte Araquil, Irañeta, Araquil ( Eguiarreta, Villanueva, Ihabar y Señorío de Murguindueta ), Larraun ( Alli, Astiz, Baraibar, Errazquin, Iribas, Madoz y Oderiz ), Betelu y Araiz ( Azkarate, Gainza, Inza y Uztegui ).

El acceso principal a la Sierra de Aralar desde Navarra parte desde Lecumberri/Lekunberri ( 571 m ), población en la que tomaremos la carretera NA-7510 que, tras dejar a su paso la pequeña localidad de Baraibar ( 628 m ), asciende hacia el Santuario de San Miguel de Excelsis ( 1241 m ).

Otro posible acceso a la Sierra parte desde Huarte Araquil ( 488 m ), localidad en la que nace un carretil cementado que desemboca en la carretera procedente de  Lecumberri/Lekunberri ( 571 m ) a menos de un kilómetro por debajo del Santuario de San Miguel de Excelsis ( 1241 m ).

En este territorio se comprende el Realengo de Aralar o Monte Aralar, antiguo monte del estado que actualmente es propiedad de la Comunidad Foral de Navarra y cuyos derechos de uso y aprovechamiento corresponden a la Unión de Aralar: su superficie es de 2166,8 ha. También comprende los faceros 53 y 63, el primero situado entre los términos de Huarte Araquil e Irañeta, y el segundo entre Villanueva y Madoz.

De la superficie total de la Sierra el 41% corresponde a los municipios de Sakana, el 24% al municipio de Larraun, el 17,7% pertenece al Realengo, 10,6 % al Valle de Araiz, 0,9% a Betelu y el 1,6% restante a los faceros 53 y 63.

Los montes comunes propiedad de las entidades locales navarras supones el 72,9% del terreno de la Sierra. Los que son propiedad de la Comunidad Foral suman un 17,7% y el 8,1% restante son terrenos de propiedad particular. El 91,5% de la superficie está ocupada por Montes de Utilidad Pública, cuyo Catálogo fue aprobado en el año 1912.

La climatología de Aralar se caracteriza por el predominio de vientos de noroeste y oeste, la abundancia de días de lluvia y nieblas frecuentes. El estar enclavada en la divisoria de aguas cantábrico-mediterránea hace que los acuíferos que fluyen por su vertiente Norte viertan sus aguas en el Cantábrico mientras que los que “ corren “ por su vertiente Sur “ mueren “ en el Mediterráneo.

En la Sierra de Aralar el pastoreo es una actividad que se remonta a la prehistoria como así lo demuestran uno de los conjuntos megalíticos más interesante de la Península Ibérica, siendo además el más denso de Navarra y del País Vasco. En territorio navarro se han contabilizado 44 dólmenes y un menhir mientras que en Guipuzcoa son 17 los dólmenes identificados.

 

         *Fuentes: https://www.sanmigueldearalar.org/informacion-practica/

                          https://espaciosnaturales.navarra.es/es/sierra-de-aralar

 

Mitos y leyendas, entre las que destaca la de Teodosio de Goñi, tienen también como protagonista a la Sierra de Aralar.

 

Leyenda de Teodosio de Goñi

 

Cuenta la leyenda que en Goñi vivía un caballero llamado Teodosio, casado con Doña Constanza de Butrón.

Poco después de casarse, Teodosio tuvo que abandonar su casa para ir a luchar a Africa, bajo las órdenes del conde Don Julián, contra las tropas de Miramamolín.

Su mujer Constanza, quedando sola en el palacio con los padres de Teodosio, invita a estos a dormir en la habitación señorial, pasando ella a otra más pequeña.

Cuando Teodosio regresa victorioso a su palacio se le aparece un ermitaño, el diablo disfrazado, para advertirle que su mujer le es infiel con uno de sus criados.

Teodosio llega a su casa para encaminarse a sus aposentos, lugar en el que encuentra dos personas en su lecho. Cegado por la ira y pensando que eran su mujer y el amante de esta, saca su espada y mata a ambos.

Creyendo haber vengado el agravio, sale de casa y se encuentra con su esposa que venía de misa, quien le informa que los que dormían en su lecho, y a los que había asesinado, eran sus padres.

Aterrorizado, Teodosio confiesa el crimen al párroco Juan de Vergara y al obispo de Pamplona, Marcial, quien le manda ir a Roma como peregrino para que solicitar la absolución del Papa Juan VII.

El pontífice le impone como penitencia vivir lejos de su localidad llevando una cruz de madera a cuestas y una gruesa cadena ceñida al cuello y a su cintura hasta el día, que por desgaste, esta se rompiera. Este sería el signo inequívoco del perdón divino.

Así vagó Teodosio por la Sierra de Andía y posteriormente por la Sierra de Aralar, lugar este último en el que un día se adentró en una de las numerosas cuevas que había por la zona y en la que, sin saberlo, habitaba un dragón.

Cuando el dragón estaba a punto de acabar con la vida de Teodosio, este implora ayuda a San Miguel. El arcángel apareció con una cruz sobre su cabeza para vencer y matar al dragón, liberando a Teodosio de las cadenas y siendo perdonado por Dios.

Teodosio, ya libre, regresó a Goñi junto su esposa para posteriormente volver a Aralar, donde mandó construir un santuario en honor a San Miguel.

 

 

En este caso, y para nuestra incursión en la Sierra, va a ser la anteriormente citada localidad de Lecumberri/Lekunberri ( 571 m ) el punto de acceso a la misma. Tras 13 kilómetros de sinuoso discurrir alcanzaremos el amplio aparcamiento ( 1049 m ) situado junto a las ruinas de la antigua Casa Forestal de Aralar, conocida también como Guardetxe y punto de partida habitualmente utilizado para numerosos itinerarios por Aralar.

El objetivo “ principal “ para la ruta de hoy, un corto “ paseo “ ya que la “ meteo “ no es muy “ propicia “, va a ser visitar las modestas cimas de Errenaga Txiki ( 1284 m ), Errenaga ( 1287 m ) y Pagota ( 1269 m ). Su sencillo y cómodo acceso las hacen “ aptas “ para todo tipo de público.

Procurando realizar un itinerario “ circular “, además aprovecharemos para acercarnos a las balsas de Errenagako Putzua ( 1252 m ) y Unagako Putzua ( 1180 m ). Teniendo en cuenta la cercanía a nuestro camino también nos desviaremos hacia los dólmenes de Obioneta para posteriormente encaminarnos al collado de Urdangoene ( 1191 m ), desde el que retornaremos al punto de partida. Esta es mi propuesta, espero que la disfrutéis.

 

Resumen del Itinerario

 

Este itinerario da comienzo en el amplio aparcamiento junto al que antaño se levantaba la Casa Forestal de Aralar o Guardetxe ( 1049 m ), de la que hoy tan solamente quedan unas pocas ruinas.

Desde la parte alta del citado parking atravesaremos el portillo que da acceso a la pista que remonta hacia los refugios de Errenaga ( 1217 m ), por la que caminaremos en plácido ascenso dejando a nuestro paso la sima de Beingo Leizea ( 1089 m ), el dolmen de Otsotesare ( 1121 m ) y posteriormente el Paso de Kolosobarnea ( 1159 m ), antes de desembocar en Pagomari ( 1170 m ), antiguo aparcamiento hasta el que hace años se podía acceder con los vehículos.

Continuamos por la amplia y monótona pista, junto a la que asoma Igaratza Lezea ( 1237 m ), buscando atravesar el Paso de Mandarrate ( 1231 m ). Salvado este, saldremos definitivamente a terreno abierto para dejar a nuestro paso una encrucijada de caminos que aparece señalizada con un poste indicador, lugar desde el que continuaremos ascendiendo de frente ( N ). En el punto en el que la pista comienza a bordear la cercana cima de Errenaga Txiki ( 1284 m ), discurriendo bajo su vertiente meridional, la abandonaremos para desviarnos hacia esta, “ coronándola “ en breve.

Desde la discreta cota ( 1284 m ) continuaremos por lo alto de la herbosa loma en dirección opuesta a la de subida y de inmediato alcanzamos la cima de Errenaga ( 1287 m ).

Volvemos a perder altura por la ladera contraria a la utilizada en el ascenso, buscando descender hacia el discreto “ colladito “ ( 1262 m ) que nos separa de la “ cimita “ de Pagota ( 1269 m ), en la que desembocaremos de inmediato. 

Iniciamos el descenso por la herbosa ladera oriental en dirección a la cercana balsa de Errenagako Putzua ( 1251 m ), desde la que seguimos por pista hasta que, en breve, alcanzamos Trikuarriko lepoa ( 1245 m ). En este estratégico collado obviaremos el balizado camino que, por la izquierda ( N ), asciende hacia Irumugarrieta ( 1430 m ) mientras seguimos de frente por la amplia pista ( E ).

Tras dejar a nuestro paso Unagako Putzua ( 1182 m ) buscaremos alcanzar el collado de Urdangoene ( 1191 m ), “ cuello “ enclavado bajo la vertiente noroccidental de Beloki ( 1276 m ) y lugar en el que tomaremos el herboso camino que continúa en dirección Sur para, tras atravesar Gersagako Erreka y dejar a su paso la Borda de Bustintza, terminar “ devolviéndonos “ al punto de partida, el aparcamiento de la antigua Casa Forestal de Aralar ( 1049 m ).

 

Datos del Itinerario

 

Desnivel: 310 m

Tiempo: De 3 h a 5 h

Distancia: 13´02 km aprox.

Fecha de realización: Octubre 2026

Inicio: Casa Forestal de Aralar o Guardetxe

Época recomendada: Todo el año

Cimas: Errenaga Txiki ( 1284 m ); Errenaga ( 1287 m ); Pagota ( 1269 m )

 

Descripción del Itinerario

 

Pasado el kilómetro 13 de la carretera NA-7510 que da acceso al Santuario de San Miguel de Excelsis ( 1241 m ) estacionaremos nuestro vehículo en el amplio aparcamiento enclavado junto a las ruinas de la antigua Casa Forestal de Aralar o Guardetxe ( 1049 m ).

Comenzaremos a caminar desde la parte alta del citado aparcamiento ( 1049 m ), lugar en el que deberemos atravesar el portillo tras el que nace la amplia pista, Berigaingo bidea, que da acceso a los refugios de Errenaga ( 1217 m ).

Caminaremos por esta en tendida subida y no tardaremos en dejar a nuestro paso, a la izquierda ( S ) de la pista y “ camuflado “ entre las hayas, el dolmen de Aubia Norte ( 1066 m ), “ señalizado “ por una placa. Apenas tendremos que desviarnos unos pocos metros del camino para visitarlo.

De nuevo en Berigaingo bidea continuaremos en plácido caminar para, en breve, dar alcance a una “ discreta “ bifurcación ( 1071 m ), lugar en el que haremos caso omiso tanto del camino que nace por nuestra izquierda ( S ) como del que lo hace por la derecha ( N ) mientras seguimos por la amplia pista.

Continuamos en tendido ascenso y no tardamos en volver a alcanzar un nuevo cruce ( 1083 m ), punto en el que obviaremos el camino que nace por nuestra izquierda ( W ) para seguir en plácido caminar por la pista que ha pasado a denominarse Igaratzako bidea.

En breve dejaremos a nuestro paso, a la derecha ( E ) del camino, Beingo Leizea ( 1088 m ), profunda sima que aparece “ rodeada “ de un muro de piedra que la “ protege “.

Seguimos caminando plácidamente por la siempre monótona pista para dejar a nuestro paso, esta vez a la izquierda ( W ) del camino, la placa que “ delata “ la presencia del dolmen de Otsotesare ( 1108 m ), monumento megalítico que se “ esconde “ bajo las hayas.

En cómodo ascenso continuaremos camino del Paso de Kolosobarnea ( 1159 m ), amplia “ brecha “ abierta entre rocas y lugar en el que recibiremos por nuestra izquierda ( S ), señalizado con hitos, un notorio camino. Obviamos este para continuar al frente ( NE ), no tardando en desembocar en el paraje de Pagomari ( 1170 m ), pequeña y herbosa explanada en la que destaca un antiguo aparcamiento, hasta el que antaño se podía acceder con los vehículos.

A partir de este bello enclave nuestro camino, San Migelgo bidea, acentúa su inclinación y no tarda en adentrarse bajo las hayas, momento en el que se bifurca ( 1219 m ). Hacemos caso omiso del camino que nace por la izquierda ( S ) para continuar de frente ( NW ) aunque a escasos metros volvemos a toparnos con un nuevo cruce ( 1221 m ), lugar en el que nuevamente optaremos por obviar el camino que desciende por la izquierda ( W ) mientras seguimos al frente ( N ).

Discurrimos bajo el hayedo aunque no tardamos en abandonarlo para atravesar amplios “ claros “ mientras en nuestro camino afloran lo que parecen ser viejos tramos de calzada. En breve daremos alcance a Igaratza Lezea ( 1237 m ), profunda sima enclavada a la derecha ( N ) de nuestro camino que aparece “ defendida “ por un murete de piedra.

Continuamos caminando en agradable ascenso buscando salir a terreno abierto y no tardamos en atravesar el Paso de Mandarrate ( 1231 m ), a partir del cual abandonaremos definitivamente el hayedo.

Nuestro camino, San Migelgo bidea, discurre en suave descenso mientras que a nuestra derecha ( E ), en lo alto de la loma, asoma cercana la chabola de Martxo ( 1250 m ).

Tras corto descenso iniciamos un tendido ascenso, terminando por alcanzar un balizado cruce (1246 m ), lugar en el que destaca un poste indicador y en el que obviaremos el camino que nace por la izquierda ( NW ), balizado con las marcas “ rojiblancas “ de GR de la Senda del Pastoreo en dirección a Lizarrusti ( 622 m ), y el que lo hace por la derecha ( NE ), Desamendiko bidea.

La pendiente se acentúa mientras continuamos ascendiendo de frente ( N ) hasta situarnos bajo Errenaga Txiki ( 1284 m ), discreta “ cimita “ que la pista bordea discurriendo bajo su vertiente meridional. En el punto ( 1268 m ) en el que la citada pista tuerce hacia la derecha ( NE ) buscando “ rodear “ la mencionada cumbre nosotros la abandonaremos para ascender de frente ( N ) por la herbosa ladera que nos permitirá desembocar en la parte alta de la loma, en la que destacan una alambrada y varios de los “ mugarris “ que delimitan los territorios de Guipuzcoa y Navarra. Junto a estos, por la derecha ( NE ) y sin dificultad reseñable, alcanzaremos la cima de Errenaga Txiki ( 1284 m ). Un mugarri destaca en la amplia y herbosa cumbre. Abierta panorámica.

Perdemos altura en dirección opuesta a la de ascenso buscando atravesar el discreto collado de Bustiita ( 1278 m ), sobre el que destaca cercana la amplia y herbosa cima de Errenaga ( 1287 m ), en cuya cumbre desembocaremos de inmediato. Un pequeño buzón montañero la señaliza. Amplia panorámica.

En dirección contraria a la utiliza en nuestra subida asoman cercanos un par de mugarris y hacia estos nos encaminamos para posteriormente continuar descendiendo camino del modesto “ cuello “ ( 1262 m ) que nos separa de la cercana “ cimita “ de Pagota ( 1269 m ). En este lugar destaca un poste que señaliza la “ entrada “ al Parque Natural de Aralar.

En el citado “ colladito “ ( 1262 m ) “ tropezaremos “ con un cruce de pistas, punto en el que obviaremos la que desciende por la izquierda ( NW ) hacia los Refugios de Errenaga (  1217 m ) y la que continúa por la derecha ( NE ) en dirección a Errenagako Putzua ( 1255 m ), balsa junto a la que pasaremos posteriormente.

Atravesamos el discreto collado ( 1262 m ) para encarar la herbosa y tendida ladera por la que, sin excesivo esfuerzo, terminaremos desembocando en la cercana cumbre de Pagota ( 1271 m ). Amplia cima de abierta panorámica. Sin señal alguna que la identifique.

El descenso lo iniciaremos por la derecha ( E ), por la herbosa ladera que nos va a permitir perder altura “ cómodamente “ mientras buscamos encaminarnos hacia la cercana “ charca “ de Errenagako Putzua ( 1251 m ), junto a la que desembocaremos de inmediato. En este lugar volvemos a “ tropezar “ con la pista abandonada anteriormente al desviarnos hacia la cima de Errenaga Txiki ( 1284 m ) y por esta continuaremos al frente ( NE ).

Las balizas “ rojiblancas “ señalizan Maantsaoko bidea, la pista por la que caminamos y junto a las no tardaremos en alcanzar Trikuarriko lepoa ( 1245 m ), “ estratégica “ bifurcación en la que destacan un poste indicador y una pequeña muga. En este lugar obviaremos el herboso camino que nace por la izquierda ( N ) balizado con las marcas amarillas y blancas de PR-GI 2008 y que remonta hacia Irumugarrieta ( 1430 m ) mientras continuamos de frente ( E ).

Caminamos en “ cómodo “ descenso y en todo momento por la amplia pista que aparece balizada con las marcas “ rojiblancas “ de la Senda GR-12, de la que nos desviaremos en breve aunque tan solamente unos pocos metros a la derecha ( S ) con la intención de acercarnos a los dólmenes de Obioneta Sur ( 1218  m ) y Obioneta Norte ( 1216 m ).

Tras corta visita buscaremos retomar nuestro camino, por el que seguiremos en plácido discurrir y no tardaremos en dejar a nuestro paso la balsa de Unagako Putzua ( 1182 m ), también a la derecha ( S ) de nuestro camino.

La pista inicia un paulatino ascenso para terminar desembocando en el collado de Urdangoene ( 1193 m ), estratégica encrucijada de caminos sobre la que despunta Beloki ( 1276 m ) y en la que abandonaremos definitivamente las balizas “ rojiblancas “ de la Senda GR-12.

A la derecha ( S ) de la pista un pequeño hito señaliza el herboso camino, Gersagako bidea, que nace en esa dirección, el cual tomaremos. Este no tarda en bifurcarse, lugar en el que obviaremos el que continúa por la izquierda ( SE ) buscando dar acceso a cercana chabola de Gaztelueta ( 1213 m ) mientras seguimos de frente ( S ) en dirección a una pequeña baliza.

Desde esta, el camino se transforma en sendero para iniciar un acusado descenso mientras discurre paralelo a Gersagako Erreka. Perdemos altura junto a su margen derecha hasta que el riachuelo termina “ difuminándose “, punto en el que la senda se torna pedregosa y se adentra bajo el hayedo, no tardando en abandonarlo para dejar a su paso el paraje de Bustintza ( 1126 m ), en el que queda enclavada la chabola del mismo nombre.

Nuestro camino se dibuja notoriamente en el terreno mientras atravesamos tramos de arbolado y otros más abiertos. En uno de estos claros, en el punto en el que volvemos a adentrarnos bajo las hayas, a la derecha ( W ) de nuestro camino dejaremos a nuestro paso un poco perceptible obituario.

Paulatinamente el sendero va ganando notoriedad para convertirse en un amplio camino, el cual deja a su izquierda ( E ), “ camuflada “ entre el frondoso bosque, la Borda de Miguel ( 988 m ).

Seguimos descendiendo bajo las hayas y nuestro amplio camino, en un claro del bosque se bifurca, momento en el que abandonaremos el que sigue de frente ( SE ) en dirección a la cercana carretera NA-7510 mientras continuamos por la derecha ( S ).

En breve nuestro camino vuelve a bifurcarse, punto en el que decidimos continuar hacia la izquierda ( S ), en todo momento discurriendo bajo las hayas.

En plácido caminar atravesaremos esporádicos claros en el bosque, en el primero de los cuales recibiremos un sendero por la izquierda ( NE ), al que haremos caso omiso mientras seguimos de frente ( S ).

Poco más adelante “ tropezamos “ con un nuevo cruce, lugar en el que obviaremos el camino que nace por la derecha ( SW ) para seguir nuevamente al frente ( S ).

La senda atraviesa el tupido hayedo que se extiende bajo la vertiente oriental de Lurgorri ( 1086 m ) y termina alcanzando una alambrada. Caminaremos junto a esta para torcer a su vera y, saliendo a terreno despejado, terminar desembocando en el lugar en el que dio comienzo esta ruta, el aparcamiento enclavado junto a las ruinas de la antigua Casa Forestal de Aralar o Guardetxe ( 1049 m ).


Track del Itinerario


Fotos del Itinerario


En la curva que traza la carretera NA-7510 a la altura del kilómetro 13, en las inmediaciones del lugar en el que antaño se erigía la Casa Forestal de Aralar o Guardetxe, destaca una gran aparcamiento, punto en el que estacionaremos nuestro vehículo

Un edificio de reciente construcción destaca a la entrada al aparcamiento

Panel informativo enclavado a la entrada del aparcamiento 

Poste indicador enclavado a la entrada del aparcamiento

Amplio aparcamiento en el que estacionaremos nuestro vehículo

En la parte alta del aparcamiento destaca el portillo que da acceso a Berigaingo bidea, amplia pista por la que comenzaremos a caminar. Un panel informativo ( dcha ) destaca en el lugar

Detalle del panel informativo enclavado junto al portillo que da acceso a Berigaingo bidea

Atravesamos el portillo que da acceso a Berigaingo bidea, amplia pista por la que comenzaremos a caminar

Nada más atravesar el portillo, a la orilla de Berigaingo bidea, destaca otro panel informativo

Detalle del panel informativo enclavado a la orilla de Berigaingo bidea

Comenzamos a caminar en suave ascenso por Berigaingo bidea

Nos abrimos paso bajo un frondoso hayedo

Berigaingo bidea no tarda en dejar a su paso, a nuestra izquierda y " escondido " entre el hayedo, el dolmen de Aubia Norte

Un pequeño " montículo " delata la ubicación del dolmen de Aubia Norte

Una placa ( dcha ) identifica el dolmen de Aubia Norte

Placa que identifica el dolmen de Aubia Norte

Dolmen de Aubia Norte, enclavado a escasos metros de la amplia pista ( izda )

Tras visitar el dolmen de Aubia Norte retomamos la amplia pista

La amplia pista se bifurca de inmediato, lugar en el que obviaremos los caminos que nacen por la izquierda y por la derecha mientras continuamos de frente ( centro ) por esta

Caminamos plácidamente y en tendido ascenso por la amplia pista

En breve volvemos a toparnos con una nueva bifurcación, lugar en el que obviaremos el camino que nace por la izquierda mientras continuamos por la amplia pista que pasa a denominarse Igaratzako bidea

La amplia pista nos permite un plácido caminar

A la derecha de la pista por la que caminamos llamará nuestra atención un gran " murete " de piedra, el cual " defiende " la sima de Beingo Leizea

Murete de piedra que " defiende " la sima de Beingo Leizea

Taco de cemento en el que aparece el nombre de la sima y en el que se " ruega " no se eche basura en esta

Sima de Beingo Leizea

Tras visitar la sima de Beingo Leizea ( derecha fuera de foto ) buscaremos retomar la cercana pista, por la que continuaremos en plácido ascenso

La pista se abre paso entre un frondoso hayedo, en el que ya se intuye la llegada del otoño

 La pista, Igaratzako bidea, sin apenas inclinación, nos permite un placido caminar 

Mientras caminamos por Igaratzako bidea, a la orilla de este llamará nuestra atención la placa que señaliza un dolmen

Dolmen de Otsotesare

Dolmen de Otsotesare

Detalle de la placa que señaliza el dolmen de Otsotesare

Desde la placa que identifica el dolmen de Otsotesare retomaremos la pista para continuar caminando por esta

La amplia pista, ahora denominada San Migelgo bidea, continúa su plácido ascenso

Alcanzamos el Paso de Kolosobarnea

Atravesando el Paso de Kolosobarnea obviaremos el herboso camino que nace por la izquierda mientras continuamos de frente por la amplia pista ( dcha )

En el Paso de Kolosobarnea obviaremos el herboso camino que, señalizado por un hito ( izda ), nace por la izquierda ( centro en la foto ) 

Salvado el Paso de Kolosobarnea la pista por la que caminamos, San Migelgo bidea, discurre en todo momento entre las hayas

Ante nosotros asoma cercano el paraje de Pagomari

Alcanzamos rápidamente el paraje de Pagomari

Son numerosas las ovejas que pastan en las praderas de Intzazelai 

En Pagomari dejaremos a nuestro paso un amplio aparcamiento ( derecha fuera de foto )

Aparcamiento de Pagomari

Dejado atrás el aparcamiento de Pagomari, la amplia pista continúa remontando en acusado ascenso

Desde nuestro camino, sobre el hayedo que vamos dejando a nuestro paso, damos vista a Beriain

La pista, San Migelgo bidea, pierde paulatinamente la inclinación mientras nuevamente busca adentrarse entre las hayas

Nos topamos con una notoria bifurcación, momento en el que haremos caso omiso del camino que nace por la izquierda mientras continuamos por la derecha

Apenas unos pocos metros más adelante volvemos a " tropezar " con un nuevo cruce, punto en el que obviaremos el camino que nace por la izquierda mientras optamos por seguir por la derecha

El camino, San Migelgo bidea, discurre entre un bello hayedo

La pista se abre paso entre las hayas

Los rayos de sol apenas se " cuelan " entre las hayas

Nuestro camino atraviesa esporádicos claros abiertos en el bosque

Los caballos pastan plácidamente a la orilla del camino

San Migelgo bidea muestra esporádicos tramos de lo que parece ser una calzada

Nuestro camino remonta en " cómodo " ascenso 

A la derecha del camino aparece un nuevo cerco de piedra que " defiende " una nueva sima, es Igaratza Lezea

Taco de cemento en el que aparece el nombre de la sima y en el que se " ruega " no se eche basura en esta

Igaratza Lezea

Una vez dejada atrás Igaratza Lezea retomamos nuestro camino, el cual busca abandonar el hayedo

Entre herbosas praderas atravesaremos un amplio claro abierto en el bosque

Nuestro camino no tarda en adentrarse en el hayedo de nuevo mientras busca atravesar el Paso de Mandarrate

Paso de Mandarrate

Paso de Mandarrate

Dejamos atrás el Paso de Mandarrate

Tras salvar el Paso de Mandarrate volveremos a salir a terreno abierto para continuar sin apenas pendiente atravesando herbosas praderas

A la izquierda de nuestro camino asoman cercanas las cimas de Arbisoro ( izda ) y Aparein ( centro )

Sobre nuestro camino destaca la chabola de Martxo ( dcha )

Chabola de Martxo

La pista continúa su plácido discurrir

No tardaremos en alcanzar una encrucijada de caminos, lugar en el que destaca un poste indicador y punto en el que obviaremos el camino que nace por la izquierda mientras continuamos de frente por pista

Poste indicador enclavado a la orilla de la pista, sobre la que asoma Desamendi ( centro )

Detalle del poste indicador que dejaremos a nuestro paso en la encrucijada de caminos

Desde el poste indicador ( izquierda fuera de foto ) el amplio camino por el que discurrimos continúa acentuando su pendiente mientras que sobre nuestras cabezas asoma la amplia y herbosa cumbre de Errenaga Txiki ( izda )

Sobre la pista por la que ganamos altura en acusado ascenso se extiende la amplia loma de Errenaga Txiki ( centro ) 

A nuestra espalda asoman Putxerri ( izda ) y la arbolada cumbre de Hirupagoeta ( centro )

Miramos atrás hacia el rocoso Atxispuru, cima que hoy obviaremos y que queda a escasos metros de la pista por la que remontamos

En el momento en el que la pista por la que venimos ascendiendo traza una cerrada curva hacia la derecha para comenzar a discurrir bajo la vertiente oriental de Errenaga Txiki la abandonaremos para desviarnos hacia esta por la herbosa ladera

Rebaños de ovejas pastan en las herbosas praderas mientras que Putxerri asoma al fondo

Remontamos por la herbosa ladera de Errenaga Txiki

Mientras ascendemos hacia Errenaga Txiki miramos atrás hacia Arbisoro ( izda ), Aparein ( centro ) y Putxerri ( dcha )

El rocoso Atxispuru asoma cercano

Rápidamente desembocamos en la loma cimera de Errenaga Txiki, por la que atraviesa un amplio y herboso camino

El camino por el que ascendemos hacia Errenaga Txiki deja a su vera alguna de las mugas que delimita los territorios de Guipuzcoa y Navarra

Desde la loma cimera de Errenaga Txiki damos vista a la amplia y herbosa cumbre de Desamendi ( dcha )

Desde la loma cimera de Errenaga Txiki miramos atrás hacia el Putxerri ( centro )

Desde la loma cimera de ErrenagaTxiki damos vista a los refugios de Errenaga ( centro ), sobre los que despunta el macizo del Pardarri

Pardarri ( centro ) despunta sobre los refugios de Errenaga

Conforme ascendemos hacia la cima de Errenaga Txiki vemos asomar al fondo el macizo de Irumugarrieta, completamente cubierto por las nubes

Salida a la cima de Errenaga Txiki, desde la que divisamos la " vecina " cumbre de Desamendi ( dcha )

Cima de Errenaga Txiki, otra de las mugas Guipuzcoa-Navarra la " corona ". En primer término asoma cercana la cima de Errenaga ( izda ), nuestro próximo objetivo 

Muga e hito en la cima de Errenaga Txiki

Mirada desde la cima de Errenaga Txiki hacia nuestro siguiente objetivo, la " vecina " cumbre de Errenaga ( centro )

Antes de abandonar la cima de Errenaga Txiki echamos una mirada atrás hacia Putxerri ( izda )

Descendemos de la cumbre de Errenaga Txiki buscando atravesar el discreto " colladito " de Bustiita, el que nos separa de la cercana cima de Errenaga ( centro )

Atravesamos el collado de Bustiita, " cuello " que nos separa de la " cimita " de Errenaga ( centro ), mientras discurriremos paralelos a la pista que asoma a nuestra derecha 

Putxerri " roba " nuestras miradas

Rápidamente desembocaremos en la cima de Errenaga, señalizada con un pequeño buzón montañero

Desde la cima de Errenaga miramos atrás hacia Errenaga Txiki ( dcha ), cuya cumbre acabamos de visitar. Al fondo asoma Beriain ( izda )

Detalle del buzón montañero enclavado en la cima de Errenaga

Desde la cima de Errenaga miramos hacia Beloki ( centro ), cubierto por las nubes y hacia el que nos encaminaremos en breve 

Desde la cima de Errenaga iniciamos el descenso en dirección a unas cercanas mugas ( centro ), tras las que se abre el barranco de Arritzaga

En breve alcanzamos las mugas que, enclavadas en la ladera septentrional de Errenaga, señalizan los " límites " entre Guipuzcoa y Navarra   

Desde las laderas de Errenaga miramos hacia Irumugarrieta ( centro ), totalmente cubierto por las nubes

Por las herbosas laderas de Errenaga buscaremos descender hacia el discreto collado que nos separa de Pagota ( centro ), nuestro siguiente objetivo

Descendemos de la cima de Errenaga buscando alcanzar la pista que anteriormente abandonamos al desviarnos hacia la cumbre de Errenaga Txiki. Una muga destaca a su vera 

A la orilla de la pista por la que caminamos destaca un indicador, tras el que asoma la amplia y herbosa cima de Pagota ( centro )  

Detalle del indicador que dejamos a nuestro paso a la orilla de la pista

En el " colladito " que separa las cimas de Errenaga, de la que descendemos, y Pagota ( centro ), hacia la que nos encaminamos, " tropezaremos " con un cruce de caminos. En este obviaremos el que desciende por la izquierda en dirección a los Refugios de Errenaga y el que continúa por la derecha hacia Errenagako Putzua mientras seguimos de frente ( centro )

Descendemos hacia la base de la modesta cumbre de Pagota ( centro )

Desde el herboso collado abierto bajo la vertiente meridional de Pagota, por el que atraviesa un balizado sendero, damos vista al macizo del Pardarri que se va cubriendo de nubes 

Las balizas que atraviesan el collado abierto bajo la vertiente meridional de Pagota buscan alcanzar la pista que desciende hacia Errenagako Putzua, por la que continuaremos posteriormente tras visitar la citada cumbre 

Un herboso camino nos permite un cómodo y tendido ascenso hacia la cima de Pagota

Mientras ascendemos hacia la cima de Pagota miramos hacia la vertiente occidental de la Sierra de Aralar 

La piramidal silueta de Akaitz ( centro ) llama nuestra atención

Salida a la amplia y herbosa cima de Pagota, sobre la que destaca la cumbre de Arbelo

Cima de Pagota con vista hacia el macizo del Pardarri ( centro )

Desde la cima de Pagota miramos atrás hacia Desamendi ( izda ) y Errenaga ( dcha )

Antes de abandonar la cima de Pagota echamos una última mirada atrás hacia Errenaga ( centro ), cumbre que acabamos de visitar

Abandonamos la cima de Pagota iniciando el descenso en dirección a la cercana balsa de Errenagako Putzua ( centro ) que asoma en primer término, junto a la que discurre una amplia pista y tras la que despuntan Mendiaundi, ( centro ), Atallorbe, Beloki y Txemiñe/Txameni ( dcha )

En las inmediaciones de Errenagako Putzua ( izquierda fuera de foto ) retomaremos la pista abandonada anteriormente. Un panel informativo destaca junto a esta

Panel informativo enclavado a la orilla de la pista, sobre el que destaca Pagota ( centro ), cima de la que venimos descendiendo

Las marcas de pintura ( izda ), junto a las que vamos a continuar hasta el collado de Urdangoene, señalizan el camino a seguir

Una herbosa pradera nos permite evitar la pista junto a la que discurrimos

Desde la pista junto a la que caminamos echamos una mirada atrás hacia Errenaga

Desamendi despunta a nuestra derecha ( centro en la foto )

En todo momento caminaremos junto a la amplia pista que se extiende a nuestra derecha, escrupulosamente balizada con las marcas " rojiblancas " de la Senda GR-12 

No tardamos en alcanzar Trikuarriko lepoa, cuello en el que destacan un poste indicador y una muga. En este obviaremos la notoria senda que, balizada como PR-GI 2008, nace por la izquierda en dirección a Irumugarrieta mientras seguimos de frente por la amplia pista  

Poste indicador y muga en Trikuarriko lepoa

Detalle del poste indicador enclavado en Trikuarriko lepoa

Detalle del poste indicador enclavado en Trikuarriko lepoa

En Trikuarriko lepoa obviaremos el notorio y balizado sendero que nace por la izquierda ( centro en la foto )  

Las balizas ( izda ) de la senda GR-12 señalizan la amplia pista por la que caminamos

Desamendi va quedando atrás

Alcanzo a una de las pocas personas que veré hoy, la que camina plácidamente por la pista

A la derecha de la pista ( centro en la foto ) y a escasos metros, llama mi atención un pequeño " montículo ". Es el dolmen de Obioneta Sur, hacia el que no dudo en desviarme

Dolmen de Obioneta Sur

Dolmen de Obioneta Sur

Sobre el dolmen de Obioneta Sur despuntan Desamendi ( centro ) y Errenaga ( dcha )

Unos tímidos rayos de sol se " cuelan " entre los negros nubarrones que cubren la Sierra de Aralar para iluminar el dolmen de Obioneta Sur

Desde el dolmen de Obioneta Sur buscaremos retomar la pista por la que veníamos caminando, la que asoma cercana

Antes de alcanzar la cercana pista nos topamos con el dolmen de Obioneta Norte

Dolmen de Obioneta Norte con vista a Beloki ( centro ), cuya cima aparece completamente cubierta por las nubes

Detalle de la placa que identifica el dolmen de Obioneta Norte

Abandonamos el dolmen de Obioneta Norte, sobre el que despunta Desamendi

Tras visitar los dólmenes de Obioneta Norte y Obioneta Sur retomamos la amplia pista, por la que continuaremos en plácido caminar

La pista por la que caminamos atraviesa entre herbosas praderas

Son numerosos los rebaños de ovejas que pastan plácidamente en este bucólico paraje

Desamendi ( centro ) y Errenaga han quedado definitivamente atrás

Las ovejas pastan a orillas de Usulako erreka

A la orilla de la pista por la que caminamos dejaremos a neustro paso algún abrevadero

Abrevadero a la orilla de la pista por la que discurrimos

Usulako Erreka fluye a nuestra derecha

Usulako Erreka

Nuestra pista no tarda en alcanzar Unagako Putzua, balsa sobre la que despunta Txameni/Txemiñe ( centro )

La pista ( izda ) deja a su paso Unagako Putzua

Unagako Putzua

Un " paso " en el vallado que protege Unagako Putzua le da acceso 

Panel informativo en Unagako Putzua

Detalle del panel informativo situado en Unagako Putzua

Abandonamos Unagako Putzua retomando la pista por la que veníamos caminando

La pista continúa su plácido discurrir

Beloki ( izda ) asoma tímidamente sobre nuestro camino

Desde la pista por la que caminamos echaremos una mirada atrás hacia Txorrotxeta ( izda ), Txemiñe/Txameni y Desamendi ( centro en el horizonte )

Desamendi ( centro ) y Errenaga ( a su derecha ) han quedado atrás

Beloki asoma tímidamente entre la niebla que cubre su cima

Txorrotxeta ( izda ) y Txameni/Txemiñe ( dcha ) despuntan sobre nuestro camino

Alcanzamos rápidamente el collado de Urdangoene, sobre el que despunta Beloki  

Caballo pastando en las inmediaciones del collado de Urdangoene

En el collado de Urdangoene, sobre el que despunta Beloki, abandonamos la pista que continúa de frente para tomar Gersagako bidea, camino que junto a una baliza ( dcha ) nace por la derecha

En el collado de Urdangoene, a la altura de un " derruido " hito ( izda ), tomamos Gersagako bidea, herboso camino que nace por nuestra derecha ( centro en la foto )

Caminamos bajo la vertiente occidental de Beloki

Nuestro camino, Gersagako bidea ( izda ), se bifurca de inmediato, lugar en el que lo abandonaremos para continuar de frente ( centro )

Las balizas señalizan nuestro camino mientras que Beriain ( izda ) asoma en el horizonte

El camino tomado inicia un paulatino descenso " encajonándose " entre herbosas laderas mientras desciende paralelo a Gersagako Erreka

Atravesamos Gersagako Erreka para continuar al frente

Beloki ( centro ) despunta sobre nuestro camino

La senda por la que caminamos discurre en todo momento paralela a Gersagako Erreka ( izda )

Una última mirada hacia Beloki ( izda )

La senda busca encaminarse hacia el bosque ( centro )

El sendero se encamina hacia un notorio " paso " abierto en el roquedo mientras discurre junto a la margen derecha de Gersagako Erreka ( izda )

La senda atraviesa entre rocas 

El sendero se dibuja notorio en el roquedo

La senda por la que caminamos deja a su paso la Borda de Bustintza

Borda de Bustintza

La senda discurre notoria mientras atraviesa herbosas campas 

Artxueta despunta sobre nuestro camino

La senda se dibuja tímidamente en las herbosas praderas que vamos atravesando

El camino gana notoriedad mientras se abre paso entre rocas

Nuestro camino atraviesa entre rocas

Buscamos abandonar el rocoso " paso "

Una vez dejado atrás el " paso " por el que hemos atravesado entre rocas la senda vuelve a ganar entidad

Nuestro amplio y herboso camino deja a su paso una pinar " arrasado "

A nuestro paso, a la derecha del camino y poco visible, dejaremos a nuestro paso un obituario

Detalle de la estela que dejaremos a nuestro paso a la orilla del camino

Mirada atrás hacia el lugar en el que nuestro camino ( dcha ) deja a su paso la estela ( izda )

La marcada senda busca encaminarnos nuevamente hacia el frondoso hayedo

De nuevo nos adentramos en el tupido bosque de hayas

El marcado camino atraviesa pequeños claros abiertos en el bosque

El camino se abre paso entre las hayas

Junto a nuestro camino, a la derecha y bajo las hayas, asoma un rústico " refugio "

Refugio en el hayedo

Detalle del refugio que dejaremos a nuestro paso junto al camino

Retomamos nuestro amplio camino, el que nos permite continuar atravesando el bosque

Arboles de gran porte flanquean el camino por el que discurrimos. Es Mugardiko bidea

Nuestro camino, Mugardiko bidea, en todo momento discurre muy notorio 

A la izquierda del camino, entre las hayas, asoma la Borda de Miguel

Borda de Miguel

El camino deja a su paso una bifurcación, lugar en el que haremos caso omiso del camino que recibimos por la derecha mientras seguimos de frente ( izda )

Mirada atrás hacia el punto en el que, el camino por el que venimos discurriendo ( dcha ), deja a su paso el cruce en el que obviaremos el que nace por nuestra derecha ( izquierda en la foto )

Mugardiko bidea se abre paso en el hayedo

Atravesamos un frondoso entorno

Nuevo cruce, lugar en el que volveremos a obviar el camino que recibimos por la derecha. Seguimos al frente ( izda )

El camino inicia un tímido ascenso mientras atraviesa entre hayas

De inmediato nos topamos con una nueva bifurcación, encrucijada de caminos en la que, ahora si, abandonaremos el " principal " ( izda ) para tomar el que nace por la derecha

El camino tomado busca adentrarse nuevamente entre las hayas

En breve alcanzamos una poco perceptible bifurcación, en la que obviaremos el camino que nace por la derecha mientras seguimos de frente ( izda )

Nuestro camino se abre paso en el frondoso hayedo

Rápidamente alcanzaremos un nuevo cruce, punto en el que haremos caso omiso al sendero que nace por la derecha mientas continuamos de frente ( izda )

Paulatinamente el camino se transforma en senda e inicia un paulatino descenso

Esporádicos hitos ( dcha ) balizan nuestro camino

Nuestro camino alcanza un claro abierto en el bosque, lugar en el que obviaremos la senda que nace por la izquierda mientras seguimos de frente ( centro ) adentrándonos entre pinos

El herboso camino pasa a ascender entre pinos

No tardamos en " tropezar " con una nueva bifurcación, en la que haremos caso omiso al camino que nace por la derecha mientras seguimos ascendiendo de frente ( izda )

El camino vuelve a adentrase en el frondoso hayedo

En cortos tramos nuestro camino se torna herboso

Las hayas lo cubren todo

Un pequeño depósito de agua ( dcha ) asoma sobre nuestro camino

Nuestro camino alcanza una alambrada ( izda ) y continúa discurriendo junto a esta

Junto a la alambrada ( izda ) alcanzaremos el punto en el que esta traza una ángulo de 90º, momento en el que abandonaremos el camino para continuar por la izquierda ( centro en la foto ) junto al cercado

Junto a la alambrada ( izda ) atravesaremos una herbosa campa mientras ya divisamos el amplio aparcamiento en el que ha dado comienzo este itinerario

No tardamos en desembocar en el amplio aparcamiento situado en las inmediaciones de la antigua Casa Forestal de Aralar o Guardetxe 

Aparcamiento situado junto a la antigua Casa Forestal de Aralar o Guardetxe, inicio y final de este itinerario


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